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Teresa Helbig , 30 años de moda: «Fueron unos inicios duros pero muy apasionantes»

2026-03-19 - 12:10

Dos años han pasado desde el último desfile de Teresa Helbig , dos años en los que aunque sin pasarela, su creatividad no ha cesado y sus novedades han paseado por París, Nueva York o Madrid a menudo en forma de exposición o de show estático en el que descubrir, una vez más sus puntadas únicas. Dos años de aquel último desfile y treinta desde que empezó todo. Treinta años de un taller en movimiento, de tejidos preciosistas que se hacen a mano, hilo a hilo, puntada a puntada. Treinta años de una forma de hacer que sin duda se reconoce a leguas. Ahora, Teresa Helbig ha celebra en Madrid esas tres décadas de historia con una puesta en escena que sin duda quedará para los restos. «Aquel primer vestido que nos hizo alzar el vuelo en 1996 regresa hoy como símbolo intacto de lo que somos. Volvemos al origen con la calma, la madurez, el oficio y la sensibilidad que dan los años, con más saber hacer, más intuición y la misma pasión para honrar aquello que nos enseñó a volar por primera vez», cuenta a ABC la propia Teresa entre bambalinas. Sí, las concretamente las bambalinas del histórico Teatro Infanta Isabel , en plena calle Barquillo (Madrid). Un lugar emblemático y con mucha historia en el que Teresa Helbig ponía el broche de oro a la jornada OFF de la MBFWMadrid para presentar su nueva colección 'Savage Swans'. «Esta nueva propuesta empieza donde empezó todo: una pluma. Nos hemos inspirado en su ligereza y en la fantasía que la acompaña. Esa pluma nos llevó a releer Los cisnes salvajes de Andersen y, casi sin darnos cuenta, empezamos a escribir nuestra propia versión. Una versión Helbig. Más íntima. Más nuestra», cuenta la catalana. Y sobre el escenario, convertido en pasarela, el carrusel de modelos paseaba bajando y subiendo escaletas, caminando entre los asistentes por el patio de butacas y vestidas con las que es sin duda una de las colecciones más femeninas de la creadora. Gasas ligeras que parecen flotar en el aire, cintas de raso que evocan el movimiento de las alas, cuentas bordadas que capturan destellos de luz: «cada gesto del tejido construye un universo onírico y profundamente femenino», explica Helbig. Con una paleta de azules grisáceos, rosas pálidos y tonos crudos, la propuesta respira suavidad, envolviendo cada silueta en una ligereza casi poética que parece sostenerse en el aire. «Treinta años después, seguimos creyendo en lo mismo: en la belleza que se hace despacio», confiesa la diseñadora. «En el talento de autor. En las manos. En las mujeres. Y en las plumas». En ABC , nos sentamos a hablar con Teresa Helbig de su historia, de como la moda ha cambiado en todo este tiempo, de sus mujeres, sus retos y sus sueños por cumplir. ¿Qué recuerdas de aquellos primeros días hace ahora 30 años? Lo corto que fue todo. Todo surgió de una forma muy orgánica y con muy pocos recursos. Aquel vestido que hicimos con mi madre con más de 800 plumas cosidas una a una. A partir de aquel vestido fue cuando nos propusieron hacer una colección y nos pusimos manos a la obra. Lo recuerdo con mucho cariño, cortábamos en la cocina, patronábamos en la habitación de mi hijo y cosíamos todo allí. Recuerdo nuestro primer encargo de unos vestidos en crepé negro. Muy emocionante fueron unos inicios duros pero apasionantes. En todo este tiempo, ¿en qué ha cambiado Helbig y en que no? Casi no he cambiado. Sigo siendo la misma inconsciente, apasionada, sigo amando esta profesión y aprendiendo cada día. Pero sí que igual me he ido desprendiendo de la timidez, de la vergüenza y de los miedos, no del todo pero sí un poco. ¿Qué es lo más importante que has aprendido en este tiempo? Te das cuenta realmente que cada día es un aprendizaje y que el único camino es seguir hacia delante. ¿Qué volverías a repetir? Ponemos tanto corazón en cada experiencia que podría repetirlas todas. Repetiría el desfile de París, las presentaciones en Nueva York... todas y cada una ellas volvería a repetirlas. ¿Qué ha sido lo más difícil? Creo que lo más difícil ha sido mantenernos desde los inicios con esa idea de no hacer 'stock', de hacer prendas únicas... eso no era 'cool' en otras épocas, había que hacer cantidad y vender en todos lados. Siempre he creído mucho en poner en valor la artesanía y todo el trabajo que hay detrás de cada prenda y creo que probablemente esto ha sido lo más difícil. La colección se presenta en un teatro... ¿por qué un teatro? Es volver a mis inicios. Cuando yo era pequeña, mi tia abuela María era una apasionada de los cabarets, yo siempre jugaba con ella a ponerme joyas y teníamos una conversaciones muy interesantes. Me llevaba al teatro, entrábamos a los camerinos... y por eso creo que toma esa pluma, el 'glitter', las medias de rejillas, me persiguen y están muy presentes en mi imaginario. Ahí creo que es donde realmente empieza el mundo ideal de Teresa Helbig. - Si solo pudieras elegir una de tus prendas... Es difícil elegir. Para mí todas tienen un sentido único, pero si solo puedo elegir una, me quedo con un vestido. ¿Dónde imaginas a Teresa Helbig dentro de otros 30 años? Me la imagino con el mismo ADN y la misma filosofía pero con esta nueva generación que aportará un toque más internacional y las nuevas tecnologías pero siempre manteniendo ese espíritu de poner en valor el oficio de vestir a la mujer.

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