Teresa Herrero, coach: "Muchas mujeres viven en un equilibrio inestable, intentando sostener múltiples roles"
2026-02-25 - 06:13
En la sociedad de la presión constante y la hiperexigencia, donde parece que tenemos que cumplir con todo, y hacer todo bien, las mujeres sufren especialmente las consecuencias de la multitarea. Cuando se habla de liderazgo femenino, se obvia sin embargo que existe una realidad mucho más silenciosa que no suele formar parte del debate imprescindible. ¿A qué nos referimos? A que existe de fondo un cansancio silencioso e invisible socialmente, alimentado por la presión de querer/tener que llegar a todo. Para Teresa Herrero, coach de desarrollo personal y gestión emocional, resume esta lacra invisible con graves consecuencias para la salud que afecta sobre todo a las mujeres con la frase: "Me aguanto, y sigo". "El problema no es la capacidad, sino la presión, externa e interna" La experta asegura, con mucha preocupación, que "hemos normalizado la sobrecarga como sinónimo del concepto que tiene que ver con el compromiso. Muchas mujeres han interiorizado que si están cansadas es porque lo están haciendo bien, es algo casi positivo. Sin embargo, tengo que decir que eso no es en absoluto fortaleza, es desgaste sostenido y peligroso". En un contexto de hiperexigencia, el trabajo, la familia, la búsqueda de desarrollo profesional, el cuidado emocional, la presencia social, y la obligación de permanecer en formación continua "llevan a una gran autoexigencia, que va a provocar un equilibrio inestable entre ambición y agotamiento. La causa no es otra que la pretensión/obligación de llegar a todo". Y es que, llegados a este punto, lo cierto es que en nuestra sociedad, las mujeres (especialmente) "se ven forzadas a sostener múltiples roles sin que se note el esfuerzo". Pero en contra del discurso imperante, o superficial, la coach experta en desarrollo personal asegura que "el problema no es en ningún caso la falta de capacidad; tampoco lo es la ambición. El verdadero problema es la presión, tanto externa como interna, para conseguir cumplir en todos los frentes abiertos sin que aparezcan fisuras". "La cultura del 'puedes con todo' es una trampa" Si hay un término que se repite hasta la saciedad hoy en día, y más aún con respecto a las mujeres, ese es 'empoderarse'. Herrero advierte que "la cultura del 'puedes con todo' puede sonar a mujer empoderada, pero en realidad, cuando se convierte en una obligación por imperativo social, termina siendo una potente trampa". Por otra parte, lo malo del cansancio vital y crónico, por exceso de tareas, roles y por querer abarcarlo todo sin defraudar, es que "esa fatiga no siempre explota en forma de crisis. En muchas ocasiones, esa situación se va filtrando mediante diminutos síntomas del día a día". ¿Te suenan estos síntomas? "Estar más irritables de lo razonable, sentirnos desconectados, tener dificultad para disfrutar de lo que hemos logrado y esa sensación constante de no estar haciendo ni siendo lo suficiente va minando la salud física y mental", avisa la coach. Cuando priorizarse genera culpa "Muchas mujeres no solo asumen múltiples responsabilidades, sino que además sostienen un nivel elevado de autoexigencia. La razón es que delegar cuesta, y pedir ayuda incomoda porque pareciera que no somos capaces. Por si fuera poco, priorizarse genera culpa, no debería, pero es así". Herrero añade que "hay una idea muy arraigada de que decir 'no' es fallar o decepcionar. Mientras no aprendamos a poner límites, la agenda seguirá llenándose sin que nadie la revise". Y es aquí cuando llega el punto clave de todo este problema: "La dificultad para establecer límites claros no solo impacta en el tiempo disponible, sino también en la energía emocional, que se resiente". Una frase que podría resumir lo que explica Teresa Herrero en este tema, es que "cuando todo es prioridad, al final resulta que nada lo es realmente. La consecuencia suele ser el agotamiento crónico. El empoderamiento no se arma a base de hacer más cosas, sino de elegir mejor. Y elegir implica renunciar, priorizar y, muchas veces, decepcionar expectativas externas". "Decir 'no' es una herramienta clave de salud emocional" Poner límites no significa, según la experta, ser menos colaborador ni menos comprometido. Por el contrario, significa reconocer que el tiempo y la energía son recursos finitos. "Aprender a decir 'no' se convierte en una herramienta clave de salud emocional y liderazgo personal, no como acto de confrontación, sino como ejercicio de claridad". Entre los consejos que comparte Herrero para aprender a integrar límites saludables, está "saber diferenciar entre responsabilidad y autoimposición. Recuerda que no todo lo que haces es estrictamente obligatorio. Algunas tareas se han asumido por hábito, por expectativa o por miedo a generar incomodidad. Revisar qué es realmente imprescindible y qué no es un primer paso de autocuidado". Otro problema para poner límites es enredarse en demasiadas explicaciones. "Frases como 'no puedo asumir eso ahora' o 'este año necesito hacerlo diferente' permiten marcar un límite sin agresividad ni justificaciones excesivas. Lo mejor es practicar el 'no' breve y directo". Todos sabemos que poner límites puede crear tensión en un principio, pero esa incomodidad marcará el cambio de dinámica correcta.