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Teyana Taylor aparece con las joyas robadas del Museo del Louvre en el desfile de Schiaparelli

2026-01-26 - 13:44

Schiaparelli ha sido la firma encargada de inaugurar la Semana de la Moda de la Alta Costura de París, con una impresionante colección de la que difícilmente otras firmas van a poder estar a la altura. Con una clara inspiración en las aves, Daniel Roseberry vuelve a coronarse como el rey del savoir faire en la capital de la moda. Entre los vestidos emplumados, zapatos con cabezas de pavos reales hipersealistas (un estilo que le trajo muchas críticas hace unos años) o diseños que también salen del mar, casi pasan desapercibidos los looks de los invitados, con un front row de lujo en el que estaban sentados Demi Moore, Chiara Ferragni y Carla Bruni, todas vestidas por la firma. Sin embargo, una de las invitadas ha sobresalido entre todas, con un look espectacular que no solo sobresalía por su estilo, sino también con las joyas que lo acompañaban. Unos accesorios con mucha historia. Teyana Taylor lleva las joyas robadas del Louvre Teyana Taylor se ha convertido en la protagonista del desfile al llegar al mítico Petit Palais llevando un conjunto de transparencias extremas de Schiaparelli, al que ha acompañado con un abrigo tipo blazer y unas joyas muy especiales. La actriz aparecía con una camiseta y una falda midi totalmente transparentes, a excepción de unas pocas flores de encaje estratégicamente colocadas. No obstante, lo realmente interesante eran los accesorios. Más allá de que llevase una corona, es que se trata de una réplica de las joyas robadas del Museo del Louvre el pasado octubre del 2025 y que no han sido recuperadas. Son dos piezas en especial. La primera es la tiara de la emperatriz Eugenia, una corona que se hizo famosa por se una de las pocas en 'regresar a casa' tras la subasta de todas las joyas de la monarquía en la Tercera República Francesa. La joya fue creada en 1853 por Gabriel Lemonnier, el joyero de la corona y estaba compuesta por 212 perlas naturales y 1.998 diamantes de talla antigua. También lució la réplica del gran lazo del corpiño de la emperatriz Eugenia, la definición de la opulencia extrema. Fue creada en 1855 por el joyero François Kramer y estaba diseñado para llevarlo en el centro del pecho, como llevaba Teyana. Está compuesto por 2.634 diamantes de talla antigua y era desmontable. Estas piezas también fueron vistas en el desfile, en el que Roseberry 'recupera' de forma momentánea dos de las joyas más importantes de la corona francesa, que probablemente no volvamos a ver.

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