¿Tienes un termo eléctrico? Si le acoplas este dispositivo, puedes reducir su consumo y ahorrar en la factura
2026-03-27 - 06:50
El termo eléctrico es un aparato cada vez más habitual en muchos hogares de España, especialmente en aquellos que no cuentan con sistemas centralizados de calefacción y agua caliente. Su instalación es sencilla, requiere poco mantenimiento y no emite gases nocivos, lo que lo convierte en una opción económica. Sin embargo, su mala utilización puede generar un consumo eléctrico elevado, así que para evitarlo y reducir el gasto en la factura de la luz, es posible aplicar diversas estrategias para mejorar su funcionamiento. Una de ellas es utilizar un programador analógico. Cómo funciona un termoeléctrico El funcionamiento de un termo eléctrico se basa en un depósito donde se almacena el agua caliente. Este sistema emplea resistencias que se activan hasta alcanzar la temperatura programada, pero con el paso del tiempo, el agua pierde calor y las resistencias vuelven a encenderse repetidamente, generando un consumo innecesario. Según datos de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), el consumo medio de agua caliente en España ronda los 35 litros diarios por persona, por lo que cualquier medida que ayude a reducir el uso innecesario de energía puede ayudar en la economía doméstica. Este dispositivo puede gastar hasta 2.500 vatios, por lo que usarlo sin control puede hacer que la factura suba bastante. Ventajas de utilizar un programador analógico en un termo electrico Como hemos mencionado, una forma sencilla de ahorrar es utilizar un programador analógico Con él, podemos elegir las horas en las que queremos que el termo caliente agua, por ejemplo, antes de ducharnos o cuando la luz es más barata. De esta forma, evitamos gastar energía, porque siempre tendremos agua caliente cuando la necesitemos. Es cierto que hay modelos que permiten programar el encendido del termo solo en los momentos en los que realmente se necesita agua caliente, evitando que permanezca funcionando todo el día. En ese caso, solo habría que configurarla y no adquirir ese programador. En vez de un programador, también se podría utilizar un enchufe inteligente, pero depende de la conexión a internet y pueden fallar si hay algún corte de luz o problema de tensión. En cambio, los programadores analógicos son más simples, no necesitan conexión y funcionan con tan solo enchufarlos. En cuanto a potencia, soportan hasta 16 amperios y su precio está entre los 8 y 14 euros, aunque también hay algún modelo más caro.