TheSpaineTime

'Tinta y sangre' de Han Kang: el universo es una persona

2026-03-04 - 15:13

‘Tinta y sangre’. El título amaga con posicionar el libro no ya en el lugar común, sino en la sensiblería adolescente. Muy lejos del Nobel , en cualquier caso. Los dos primeros párrafos irrumpen en lo onírico –como regla general, a nadie le interesan los sueños ajenos salvo si la dirección corre a cargo de Christopher Nolan – y sientan a la escritora frente al espejo. Muchos deméritos para tan poco texto. Y, sin embargo, la última novela de Han Kang traducida al español, editada por Random House, supone una obra cumbre de la laureada escritora surcoreana. El relato ondula desde la cúspide sideral del universo hasta la profundidad íntima del ser humano, dimensiones insondables ambas, a partir de un eje narrativo tan sólido como tradicional: una mujer que en el pasado desdeñó su vida la arriesga para investigar la muerte de su mejor amiga , una conocida pintora, y tratar de demostrar que no fue un suicidio , versión que otro personaje trata de imponer. La trama, por tanto, avanza a partir de interrogantes básicos. Al hacerlo, despliega una privilegiada potencia lírica –«El tiempo, empujado a las orillas de la existencia, se rompe en la espuma blanca»– que le permite apaisar la abrumadora improbabilidad, el milagro, de nuestra existencia. Así, la protagonista –como todos– cumple «con su monótona rutina de cocinar, salir a pasear y pintar, sabiendo que la galaxia seguía girando, las supernovas explotaban y que el universo se estaba expandiendo», una perspectiva que en la novela no invita al nihilismo sino, todo lo contrario, a la celebración de la vida. Y, de paso, a una natural, proporcionada, nada ideológica reivindicación de la experiencia femenina . Al fin y al cabo, habrá quien lea a Han Kang porque es mujer, pero tiene más sentido hacerlo porque escribe buena literatura. «Todas las sustancias que componen nuestro cuerpo provienen de las estrellas», se maravilla ella. Queda pues el ser humano definido como el universo , brevemente dispuesto en una forma capaz de experimentarse a sí mismo. Una manifestación corpórea solo parcialmente accesible para los demás –incapacidad plasmada en la relación entre las amigas– y sin más rastro que la historia. Por eso, ante el intento rival de «moldear su biografía [de la desaparecida] con palabras como si su espíritu le perteneciera», la protagonista arriesga todo en pos de la verdad. «Si el universo no es infinito, algún día veremos el pasado lejano acercarse a nosotros a la velocidad de la luz», asegura, en una moral disfrazada de cosmología . Porque la única manera de reparar el pasado es reparando el futuro. Ya lo expuso, en forma de pregunta, la propia Han Kang durante su discurso de aceptación del Nobel en 2024. Dada la imposibilidad de rechazar la violencia inherente a toda existencia –cuestión que desarrollaba en ‘La vegetariana’, novela precedente–, «¿Acaso no debemos, al final, sobrevivir? ¿No deberían nuestras vidas dar testimonio de lo que es verdadero?». La respuesta quizá subyazca en el imperativo que contiene el título original en coreano: 'Barami bunda, gara’ o ‘Sopla el viento, vete’ . Es decir: atestigua.

Share this post: