‘Torrente presidente’: una peli de miedo
2026-03-20 - 05:20
Tenía ganas de ver la peli de Torrente. Creía que las risas estaban aseguradas, pero salí del cine... muy asustado. Aunque reconozco que me reí bastante. Llegué a la sala con la idea clara de que me iba a encontrar una parodia. Una caricatura de lo más rancio, exagerado, casposo y grotesco de la España más cromañona. Y así fue. Es cine. Y en el cine (y el humor) todo vale. ¿Verdad? El problema es cuando el relato deja de parecer ficción. Durante la proyección, más allá de las risas esperables, hubo algo que me inquietó. No era la poca educación de los que comentaban en voz alta cada chiste. Era quiénes comentaban... y qué comentaban. Jóvenes que celebraban insultos, que reían sin pudor chistes racistas, homófobos o tránsfobos como si no fueran una exageración, sino una validación. Sentí que para ellos no era una sátira, sino un espejo en el que se reconocían y reafirmaban. Porque José Luis Torrente siempre ha sido eso: una burla. Un personaje diseñado para reírnos de él, no con él. Para señalar lo cutre, lo machista y lo que huele a alcanfor. Pero cuando el público deja de entender la ironía y empieza a aplaudirla, la broma se transforma en otra cosa. Al terminar la película, la sensación fue más extraña: comentarios fuera de tono, coros acordándose de la madre del presidente del Gobierno, bromas que no parecían bromas y la certeza de que algunos habían salido del cine sin cuestionarse nada. Se habían reafirmado. El problema no es la peli ni el genial Santiago Segura. El problema es no saber distinguir entre parodia y realidad. Que lo que antes nos parecía exagerado, ahora resulta familiar. Que lo que antes nos hacía reflexionar, ahora nos hace gracia. Y que, a la salida del cine, había chavales haciéndose fotos orgullosos con «la bandera del pollo». ¿Es Torrente una sátira, una peli de terror... o un documental?