Tractoradas «históricas» en Castilla y León ante la «doble moral» del acuerdo con Mercosur
2026-01-29 - 21:21
Cientos de personas esperaban este jueves a media mañana, banderines en mano, a las puertas de la Consejería de Agricultura y Ganadería, en Valladolid. Pacientes bajo una lluvia llorona, los manifestantes aguardaban la llegada de la 'caballería', un cortejo en el que fuentes policiales han contado hasta 473 tractores y que había empezado a desfilar tras concentrarse en el estadio José Zorrilla. La primera de las máquinas arrastraba un remolque. En él, un ataúd con epitafio: «El campo se muere, llega el hambre». La protesta se escenificaba así en la ciudad del Pisuerga, con pitadas y carteles contra los recortes en la Política Agraria Común (PAC) y, sobre todo, esta vez, contra el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur . Muñecos ardientes con el rostro tanto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como del líder del PP, Alberto Nuñez Feijóo, hacían extensivo el reproche a políticos de todo color y pelaje, pues también prendieron peleles con el rostro de ministros, con el de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, o el del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco. La imagen de las protestas se ha replicado en el resto de capitales de Castilla y León -salvo Ávila y Segovia (esta última se manifestará el 2 de febrero)- en lo que las organizaciones agrarias tildaron de «movilización histórica» en una rara, por insólita, «unidad de acción» que ha inundado de tractores León, Burgos o Zamora. Por ahora, y después de muchas vueltas, el trato comercial entre la Unión Europea y la alianza de estados iberoamericanos que es Mercosur se vio paralizado hace unos días por el Parlamento Europeo, pero el sector agrario se muestra decidido a que no se firme si es en su estado actual, ya que sería «la puntilla», consideran. Esto motiva a que las organizaciones hayan enterrado sus diferencias y hayan fijado un calendario de protestas 'todos a una', promoviéndolas tanto desde Asaja como en COAG, UPA, UCCL y Unaspi. «El campo es nuestra vida y estamos viendo que se muere» , resume Conrado Mateo a pie de calle. «Estamos vendiendo a unos precios comparables a los de los ochenta», dice. Él y su amigo Jesús Berrojo cuentan que cultivan cereal o girasol en Quintana Redonda, un municipio a unos kilómetros de Soria. Desde allí se desplazaron a Valladolid porque consideran que el pacto «para el sector de los coches estará muy bien, pero en agricultura salimos perdiendo». «Jugamos en distintas ligas», compara Berrojo, que «con todos los respetos a los agricultores de allí», sostiene que «ellos pueden usar otros productos y se miden con otros controles», lo que lo desequilibra la balanza, detalla. Y no se trata sólo de que ellos se vuelvan «conejillos de indias», porque ambos aseguran que se notará en la cesta de la compra: «Va a estar más caro y será de peor calidad», sentencian. El miedo a que el megacuerdo reviente el mercado en detrimento de los pequeños productores se extiende entre los manifestantes. También a que permita