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Tras el 'boom' y el abandono, BeReal busca una segunda vida en España como red social anti-IA

2026-01-27 - 11:09

La polémica por las imágenes generadas por inteligencia artificial está en el centro del debate tecnológico global. En las últimas semanas, la herramienta de IA Grok de X (antes Twitter) ha generado millones de imágenes sexualizadas —incluidas miles que involucran a menores— a partir de simples indicaciones, provocando una oleada de críticas, investigaciones regulatorias y limitaciones de uso en varios países por los riesgos que plantea su difusión y el impacto sobre la seguridad y la protección infantil. En ese clima de creciente desconfianza hacia plataformas que integran IA generativa en el núcleo de la experiencia social online, BeReal intenta escribir un nuevo capítulo de su historia en España. Tras el auge meteórico de su formato espontáneo y el desgaste posterior que la dejó como un fenómeno de moda con uso en declive, la red social ha decidido relanzarse con una postura diferencial: ser una red social que no permite imágenes generadas por inteligencia artificial ni contenidos sintéticos. Para dirigir esta estrategia la plataforma nombra a Patricia Ramírez Llopis como nueva directora general para nuestro país, quien afirma que su objetivo es conquistar de nuevo a la Generación Z apostando por la autenticidad y el uso consciente de la tecnología. Un discurso que aprovecha precisamente las dudas actuales sobre los riesgos de la inteligencia artificial en redes sociales. Ramírez cuenta con experiencia en TikTok, Microsoft y Xiaomi, lo que apunta a una fase más madura para la aplicación: menos producto experimental, más estrategia comercial y alianzas locales. Del boom al bajón de BeReal La trayectoria de BeReal es un caso típico del ecosistema social de la última década. Tras irrumpir como respuesta cultural al cansancio de Instagram y la estética hiperproducida, la plataforma se convirtió en un fenómeno global entre la Gen Z: espontaneidad, cero filtros, pocos incentivos de popularidad y una lógica de consumo cerrada entre amigos. Pero el modelo chocó con su propio espejo. Conforme el hábito se instalaba, BeReal se enfrentó a su paradoja fundacional: la vida real es repetitiva. La rutina del 'BeReal del día' normalizó escenas de oficina, casa, tele y transporte que, tras el hype inicial, redujeron el atractivo del ritual. El resultado fue un descenso progresivo de uso y una fase de abandono silencioso que dejó la app en tierra de nadie: ni muerta, ni mainstream, ni imprescindible. En 2024, la francesa Voodoo —gigante de apps y juegos móviles— adquirió BeReal, dando a entender que la historia no había terminado. El movimiento activó un proceso de reestructuración global que ahora se materializa en España con los cambios anunciados. Según la empresa, BeReal cuenta hoy con más de 40 millones de usuarios mensuales en todo el mundo y más del 50 % de ellos usan la plataforma seis días a la semana. No son cifras menores, aunque la métrica clave sigue siendo si esa base puede convertirse en un negocio sostenible y no solo en una tendencia pasajera. Anti-IA como bandera El contexto actual facilita la narrativa. La Generación Z —principal mercado objetivo de BeReal— es la más expuesta a la IA generativa y la que más debate su impacto psicológico y cultural. El discurso de la autenticidad, la salud mental y el uso consciente de la tecnología encaja con esa sensibilidad. Que BeReal reivindique ser la única red social que prohíbe imágenes generadas por IA no es solo una declaración ética: es reposicionamiento competitivo en un ecosistema que empuja en dirección contraria. Instagram, TikTok y X han integrado herramientas generativas en filtros, fotos, avatarización y creación de escenas sintéticas. BeReal defiende lo opuesto: preservar la realidad como materia prima social. “Queremos ser el espacio donde la Generación Z se sienta representada, segura y libre de filtros. Nuestro foco está en fomentar un uso consciente de la plataforma, que cuide la salud mental y permita compartir momentos reales sin presión social”, afirma Patricia Ramírez Llopis, directora general de BeReal en España.

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