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Tres elecciones diferentes, pero siempre la misma suma

2026-03-16 - 05:13

El maratón que empezó en Extremadura, siguió en Aragón y ahora le ha tocado a Castilla y León está permitiendo certificar la nueva realidad electoral en el conjunto del país. El bloque de la derecha está ya por encima del 50% de voto, mientras que la izquierda cae por debajo del 40%. Hasta aquí el patrón común, luego llegan los matices. En Castilla y León se ha visto a un PP que crece más que Vox y a un PSOE que también sube, aunque sea al precio de dejar sin escaños a sus socios. Tanto el PP como el PSOE han logrado tener mejores resultados que en Aragón y en Extremadura, mientras que Vox ha sufrido un traspiés que no había captado ninguna encuesta. Aún es pronto para saber por qué ha ocurrido esto, pero seguramente algo tendrá que ver el hecho de que esta campaña en Castilla y León ha sido eminentemente local, frente a las de Extremadura y Aragón que tuvieron un componente sobre todo nacional (incluso con una candidata que venía de ser ministra y portavoz del Gobierno). Otro de los cambios que ha habido es la actitud del PP hacia Vox. Y en la parte de la izquierda, la asunción por parte del PSOE de la bandera del ‘No a la guerra’. El primer vistazo a los resultados no permite ver que ese nuevo elemento haya supuesto algún cambio en el conjunto de los bloques, pero sí un movimiento interno en la izquierda: los socialistas se han quedado con los votantes (y todos los escaños) de IU y Podemos. Y a partir de aquí, los efectos que tendrán los resultados de ayer. El PSOE se mostrará eufórico. Frente a las caídas que tuvo en Extremadura y en Aragón, ayer subió dos escaños. Todo un éxito que seguramente achacarán al ‘No a la guerra’ y a la política del Gobierno central y no al hecho de que su candidato en Castilla y León sea el menos vinculado a Sánchez de los tres que han presentado hasta ahora. En cuanto al PP, también reflejarán una notable alegría. Suben más que Vox y amplían aún más su distancia respecto al Partido Socialista. Además, podrán decir que la ciudadanía ha premiado su nueva claridad respecto a Vox, al que le han marcado las reglas de posibles pactos en las autonomías. Los de Abascal no serán menos y dirán que están también exultantes. Suben solo un escaño, pero aglutinaron casi el 19% de los votos, la cifra más alta que han conseguido hasta ahora. Solo Sumar y Podemos harán autocrítica, pero seguramente no pasará por una mano tendida para fusionarse. Y Rufián, mientras tanto, esperando a ver si llega su momento.

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