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Trump amplía su ultimátum a Irán hasta el 6 de abril y el Pentágono prepara un "golpe final"

2026-03-27 - 04:50

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves una prórroga de 10 días, hasta el 6 de abril, a su ultimátum a Irán para continuar las negociaciones con el régimen en busca de una salida negociada al conflicto. "A petición del Gobierno iraní, suspendo la cuenta atrás para destruir la infraestructura energética durante 10 días, hasta el 6 de abril de 2026, a las 20.00 hora de Washington (la 1.00 del martes 7 de abril en la España peninsular) ", reza el post difundido por el propio Trump en redes sociales, en el que asegura que "las conversaciones continúan y están progresando muy bien". El mandatario estadounidense amplía el plazo de cinco días en los que había decretado una tregua con Irán a pocas horas de expirar dicho plazo este mismo viernes. Esta nueva prórroga, la tercera en el ultimátum estadounidense a Irán, llega tras una semana de constantes de contradicciones y exigencias cruzadas entre Washington y Teherán sobre la posibilidad real de una salida negociada del conflicto o, por el contrario, su prolongación hasta las últimas consecuencias. En ese extremo, Estados Unidos amenaza con "desatar el infierno" y el Pentágono ya plantea opciones para asestar un "golpe final" al régimen iraní si las negociaciones fracasan, a pocas horas de cumplirse justo un mes del inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra los ayatolás. Trump da cuerda de nuevo al reloj después de que el lunes inaugurase una "pausa" de cinco días en los ataques a la infraestructura energética iraní. Desde entonces y hasta este viernes, Trump ha insistido en que se han mantenido conversaciones "positivas y productivas" con Irán en busca de una solución, algo que los diferentes estamentos del régimen han desmentido una y otra vez. Las condiciones de Estados Unidos para un alto el fuego se concentran en un documento de 15 puntos que Washington hizo llegar a Teherán a través de mediadores paquistaníes, y en los que se exige al país que desmantele totalmente su programa nuclear, el fin de la colaboración con sus milicias en el exterior —Hamás, Hezbolá y los hutíes de Yemen— y limitar a la autodefensa su programa de misiles. Los ayatolás han desmentido en todo momento estar negociando con Estados Unidos, pese a reconocer haber escuchado sus propuestas. A ellas han respondido oficialmente este jueves, trasladando a Washington sus propias exigencias para poner fin a la guerra. En un comunicado difundido por la agencia iraní Tasnim, el régimen persa exige el cese de la ofensiva israelí-estadounidense, el reconocimiento de la soberanía iraní sobre Ormuz, garantías y "condiciones objetivas" de que no habrá nuevos ataques, indemnizaciones por la guerra y el cese de los ataques "en todos los frentes", incluyendo los bombardeos israelíes contra Hezbolá en el Líbano y las milicias proiraníes en Irak. Teherán ha rechazado a su vez los 15 puntos propuestos por Washington, tildando la propuesta de "excesiva y alejada de la realidad". Desde el inicio de la tregua el pasado lunes, Trump ha asegurado reiteradamente que la ofensiva conjunta de EEUU e Israel ha eliminado al liderazgo de la República Islámica y neutralizado sus capacidades militares. "Prácticamente no queda nada a lo que disparar", exponía el presidente estadounidense este martes. El mandatario ha llegado a asegurar que los dirigentes iraníes están "suplicando llegar a un acuerdo", pero lo niegan por temor a "ser asesinados por su propia gente" o por Estados Unidos. Sin embargo, Washington no ha identificado aún al "hombre respetado" con el que Trump ha asegurado estar hablando, y que no se trataría del líder supremo del país, Mojtaba Jamenei. Por su parte, el régimen iraní ha reiterado a través de portavoces de sus diferentes estamentos que la voluntad negociadora de EEUU es un "proyecto de engaño" para "presentarse como pacíficos", "mantener bajos los precios del petróleo" y "ganar tiempo para preparar nuevas acciones agresivas en el sur de Irán a través de una invasión terrestre", según el comunicado difundido por la agencia Tasnim. Teherán acusa a Estados Unidos y a Trump de "negociar consigo mismos" y de empeñarse en hacer pasar por "'acuerdo' a una derrota". Washington amaga con "desatar el infierno" La voluntad negociadora de Estados Unidos contrasta con la retórica belicista que la Casa Blanca mantiene de forma paralela, amenazando con "desatar el infierno" si Teherán no cede. El propio Trump ha vuelto a advertir al régimen persa este jueves, antes de conceder 10 días más de tregua, que "más les vale ponerse serios pronto, antes de que sea demasiado tarde". "Si eso sucede, ¡no habrá vuelta atrás y no será nada agradable!", ha aseverado el mandatario republicano en redes sociales. Trump, de hecho, ha justificado la guerra con el pretexto de la amenaza nuclear iraní. "Teníamos que extirpar el cáncer. Y el cáncer era Irán con un arma nuclear. Y lo hemos extirpado. Ahora vamos a acabar con él", ha aseverado. En ese sentido, el Pentágono ya baraja distintas opciones militares para ejecutar un "golpe final" contra Irán, que se presentarán a Trump tras el ultimátum en caso de que no se alcance un acuerdo, y que podría suponer la toma de varias islas en el estrecho de Ormuz —entre ellas, la isla de Kharg, vital para la industria petrolera iraní—, según informa el medio estadounidense Axios. En ese sentido, el Pentágono ha reubicado a más de 3.000 soldados (2.200 de la marina estadounidense del Pacífico y 1.500 de una División Aerotransportada) y ordenado su despliegue en el golfo Pérsico. En cualquier caso, la última palabra sobre una intervención militar en Irán la tendrá, como comandante en jefe, el propio Trump. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, ha señalado "la contradicción" de Estados Unidos al hablar de negociaciones en público y, en paralelo, enviar tropas a la región. Pese al vaivén de contradicciones, las conversaciones indirectas entre Teherán y Washington, con Pakistán como mediador, son un hecho. El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, ha confirmado la labor de mediación de su país. Según informa la cadena CNN, la Casa Blanca trabaja para organizar una reunión en Islamabad este fin de semana entre el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, y representantes de la República Islámica. Ahora, Trump se da más tiempo para alcanzar con Irán un acuerdo final con el que poner fin a una guerra a punto de cumplir su primer mes. Además, el mandatario republicano ha anunciado este jueves que Irán ha mostrado un gesto de buena voluntad al permitir el paso de una decena de petroleros por el estrecho de Ormuz. "Ellos dijeron 'para demostrar que vamos en serio y que estamos presentes, vamos a entregarte ocho barcos con petróleo. Ocho barcos, ocho grandes barcos con petróleo' (con bandera pakistaní). Esto sucedió hace dos días, y mañana estarán navegando", afirmó el mandatario estadounidense este jueves, durante una reunión de su Gabinete. Ataques cruzados a punto de cumplirse un mes de guerra Trump extiende su ultimátum y presume de "progresar" en sus conversación con Irán mientras la guerra en Oriente Próximo continúa con ataques cruzados entre Israel y la República Islámica. Teherán ha lanzado durante la mañana del jueves, en un lapso poco mayor de dos horas, cinco andanadas de misiles contra las ciudades israelíes de Tel Aviv, Jerusalén y Haifa, dejando cinco heridos leves por el impacto de fragmentos caídos al ser neutralizados los ataques por las defensas hebreas. También durante la madrugada, la Guardia Revolucionaria atacó con misiles y drones el norte del país (las ciudades de Haifa, Dimona y Khadra) en coordinación con Hezbolá. Irán también lanzó a primera hora del día ataques contra las bases militares de Al Azraq en Jordania; Sheikh Isa en Baréin; y Alí al Salem y Arifjan en Kuwait. Por su parte, Israel llevó a cabo durante la madrugada del jueves una serie de ataques "a gran escala" sobre varios puntos de Irán, entre ellos Isfahán, un punto clave para la infraestructura energética y militar iraní, al albergar una planta de enriquecimiento de uranio. El Ejército hebreo asegura haber desmantelado durante los últimos días instalaciones clave de producción de armas en Teherán y en Isfahán, con 150 proyectiles lanzados por 60 aviones de su fuerza aérea en varias oleadas de ataques. Además, Tel Aviv ha anunciado este jueves la muerte en uno de sus ataques del comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri, señalado como responsable de las medidas iraníes para bloquear el estrecho de Ormuz, junto a "varios oficiales" del cuerpo iraní. "Anoche eliminamos al comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria. Este hombre tiene las manos manchadas de sangre y fue quien ordenó el cierre del estrecho de Ormuz", ha explicado el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que ha subrayado que el Ejército hebreo continúa "atacando con firmeza los objetivos del régimen terrorista iraní". Israel amplía su despliegue en el Líbano Mientras, en Líbano, Israel continúa su campaña sobre el sur contra objetivos de Hezbolá. Las autoridades libanesas han elevado a 1.116 el balance de fallecidos y a 3.229 el balance de heridos desde el inicio de la ofensiva israelí. Por su parte, la milicia chií lanzó un ataque con un cohete sobre Nahariya, en el norte de Israel, que ha provocado un fallecido —el segundo por ataques de la milicia chií desde el 2 de marzo— y un herido grave. Las fuerzas israelíes han ampliado su presencia en Líbano para combatir a Hezbolá con la adhesión a la ofensiva de los tanques e infantería de la División 162, que tras haber participado en la ofensiva israelí sobre Gaza llegan al país fronterizo con Israel para desplegarse en un operativo con el que Tel Aviv busca públicamente "controlar" el sur del Líbano hasta la ribera del río Litani, cerca de un 8% del territorio del país. A punto de cumplirse un mes de guerra en Oriente Próximo, hasta 12 países —Irán, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Arabia Saudí, Irak, Jordania, Siria, Líbano, Israel, Turquía y Chipre— se han visto afectados por una contienda que mantiene en vilo a la economía mundial por el cierre del estrecho de Ormuz y la inestabilidad en toda la región.

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