Txuspo Poyo: esto no es una denuncia
2026-03-05 - 16:33
La exposición 'Anónima' de Txuspo Poyo (1963) en la Alhóndiga de Bilbao es como una conversación de más de tres décadas de trayectoria con el visitante. No es una retrospectiva tal cual, ni una selección de obras sin más, sino que parece un relato articulado (con acierto), donde las obras ocupan un lugar escogido con el fin de que el espectador pueda recorrer el espacio sin sentirse arrastrado por un discurso elitista ni impuesto, sino como un acercamiento natural al trabajo del artista. El montaje es, ante todo, claro. Hay una voluntad evidente de facilitar el recorrido de manera cómoda, casi intuitiva, con un itinerario cronológico, que permite entender la evolución del artista desde los noventa hasta la actualidad sin un planteamiento estrictamente sesudo o académico, sino que, a través de la limpieza espacial, nos deja comprender el contexto de cada pieza dentro del propio contexto expositivo. La coherencia en el trabajo de Txuspo Poyo queda totalmente evidenciada en la cita, que invita a ver cómo ha mantenido en estas décadas una línea de investigación constante en torno a la imagen, el lenguaje y la construcción de símbolos y metáforas . En este sentido, la mirada comisarial de Álvaro de los Ángeles resulta importante: hay algo de composición 'textual' que nos guía como en un texto o en una partitura, cuidando los silencios, las transiciones y los énfasis que tienen algunos de los proyectos dentro de la trayectoria de Txuspo Poyo. La exposición, al final, parece que se pueda leer bien como un conjunto, bien como capítulos encapsulados que también tienen su sentido de forma individual. Esto es lo que, sin duda, permite entender de forma más completa el trabajo del artista. Algo que define la obra es su capacidad para trabajar con la metáfora y el juego del lenguaje, que hace que, a pesar de su trasfondo nada amable, en su esencia, se perciba con la elegancia y la sensibilidad de quien tiene la capacidad de ejercer la crítica desde la calma, la inteligencia o lo sutil. Sus piezas rara vez se centran en lo evidente. Y el espectador debe reflexionar en torno a imágenes reconocibles, referencias culturales, que sutilmente van modificándose para generar otras capas de significado . El título 'Anónima' es ya una declaración de intenciones: refiere a lo colectivo, sin autor, lo que pertenece a todos o a nadie, a la memoria compartida que se olvida por lo cotidiano del asunto. Aquí es donde el artista rehace relatos secundarios, gestos o símbolos a los que da una dimensión crítica que antes no tenían. Esa crítica sutil, mordaz e inteligente. Txuspo Poyo no da golpes de efecto; deja que el efecto llegue con la comprensión del espectador. Su ironía es fina, elegante, incluso amable. Hay humor, pero un humor inteligente, que no ridiculiza, sino que ayuda a comprender de manera amable. El trabajo cuestiona las narrativas oficiales, pero siempre de un modo poético. El espectador no recibe una imposición de pensamiento, sino una invitación a pensar. 'Anónima' demuestra que la crítica puede ejercerse con elegancia, que la ironía puede ser una herramienta de conocimiento y que el buen gusto no está reñido este acto. Al salir, uno no siente haber recibido respuestas o preguntas cerradas, sino haber profundizado en su propia mirada y pensamiento individual. Y en tiempos de saturación estética y discursos acelerados, esa pausa reflexiva es un gesto totalmente radical.