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Uatae denuncia que un autónomo que factura el salario mínimo gana un 17% menos en neto que un asalariado

2026-02-23 - 14:33

Un autónomo que gana el equivalente al salario mínimo interprofesional (SMI) acaba recibiendo en su cuenta corriente un 17% menos que un asalariado que percibe esta renta después de abonar impuestos y cotizaciones. Según denuncia Uatae, una de las tres grandes asociaciones vinculadas al colectivo, el peor tratamiento fiscal que reciben los autónomos les penaliza, especialmente en los tramos de ingresos más bajos. La organización estima que para un salario mínimo como el de 2024 (1.323 euros en 12 pagas) un asalariado se llevó a casa limpios 1.237 euros, mientras que un trabajador por cuenta propia con unos rendimientos netos de su negocio por esa cuantía se embolsó 1.022 euros netos. Una brecha de más de 200 euros al mes que al año acaba ascendiendo a 2.600 euros. La diferencia se explica fundamentalmente por el pago en cotizaciones sociales. Mientras que los autónomos abonan tanto la cuota patronal como la laboral, los asalariados solo pagan la correspondiente al trabajador, dado que su empleador (una empresa) asume esa parte. Además, mientras que el SMI está exento de tributar en el IRPF, en el caso de los autónomos el pago asciende a unos 94 euros al mes, dado que tributan por rendimientos de su actividad económica y no del trabajo. En Uatae sostienen que el tratamiento fiscal diferente que reciben los autónomos en los tramos bajos de ingresos en comparación con los asalariados no se justifican. Y ponen el foco en la reducción por rendimientos del trabajo inferiores a 19.747,50 euros, un beneficio fiscal que permite a los asalariados minorar su base imponible en el IRPF hasta en 7.302 euros anuales, mientras que en el caso de los autónomos queda limitado a 6.498 euros. Una diferencia de 800 euros. Además, advierten de que el resto de requisitos para obtener la reducción son más exigentes para los autónomos. Mientras que a los asalariados solo se les demanda no tener ingresos diferentes de los de su trabajo superiores a 6.500 euros, a los trabajadores por cuenta propia se les piden más condiciones. Por ejemplo, que el 75% de su facturación esté sujeta a retención, que no hayan obtenido rendimientos del trabajo en ese periodo o que sus gastos deducibles no excedan el 30% de los rendimientos íntegros. "A nuestro juicio, todos estos requisitos carecen de sentido alguno, más aún cuando la finalidad de tal reducción busca (o debería buscar) favorecer a aquellos contribuyentes con rentas más bajas", lamentan desde Uatae. La organización arguye que la reducción al final no depende de la capacidad económica, sino del tipo de actividad económica que realiza. "Nada hace pensar que una persona trabajadora autónoma tenga necesidades económicas menores que una asalariada", sostienen. Por lo que entienden que si el objetivo de este beneficio fiscal es aliviar a los trabajadores con menos recursos, lo justo sería que no hubiera distinciones y que la renta disponible sea la misma para autónomos y asalariados con los mismos ingresos. Problemas de liquidez En Uatae denuncian también que el sistema tributario les genera importantes problemas de liquidez por los costes y pagos a los que tienen que ir haciendo frente. Dificultades que se acrecientan cuando llega la temporada de liquidar los impuestos. En concreto, señalan que los pagos fraccionados en el IRPF tienen un tipo fijo elevado del 20% sean cual sean los rendimientos del negocio. Dado que la mayoría de los autónomos se concentra en tramos bajos de ingreso, casi todo ese dinero se les acaba devolviendo cuando presentan la declaración de la renta. Pero los reintegros de estas cantidades pueden demorarse hasta 18 meses desde que el autónomo pagó el impuesto. Para solucionar esto, Uatae plantea que el sistema incluya tipos variables adaptados a las previsiones de facturación. Otro de los problemas fiscales que denuncia el colectivo afecta a los gastos que los autónomos se pueden deducir por razón de su actividad. Uatae reclama "unificar criterios" y establecer "instrucciones claras" para evitar que sea el criterio del personal de Hacienda cuando hace una inspección tenga tanto peso a la hora de definir si un gasto se puede deducir o no. En esta misma línea, plantean que los autónomos que hacen un uso parcial y no total de su vehículo personal para su actividad también puedan deducirse este gasto. Además, en lo que respecta a los autónomos Trade -aquellos donde un único cliente les supone un 75% o más de su facturación- Uatae se queja de que las indemnizaciones que reciben al finalizar el contrato tengan que pasar íntegramente por caja en el IRPF. En este sentido, plantean que estén exentas como ocurre en la mayoría de los casos cuando un trabajador por cuenta ajena es cesado. IVA franquiciado En lo tocante al IVA, desde Uatae proponen que se introduzca un sistema de de franquicia mediante el cual los negocios pequeños puedan decidir si repercuten o no el IVA de su actividad al cliente. En este apartado, señalan que, aunque la normativa europea plantea que el límite sea de 85.000 euros de facturación, se fijen cuantías variables en función del sector. Respecto a la morosidad, Uatae exige más mano dura con los clientes que se demoran en sus pagos. La asociación advierte de que año a año aumenta el periodo medio de cobro de facturas, que ha llegado a situarse en 95 días. Los retrasos afectan especialmente a los autónomos dado que estos tienen que declarar el IVA igualmente por cantidades que todavía no han recibiudo ni saben cuándo recibirán. Finalmente, reclaman que los plazos a la hora de pagar impuestos sean más flexibles y no acarreen tantos recargos y sanciones cuando se incumplen. En este sentido, proponen que se tenga en cuenta que los autónomos responden con su patrimonio personal y que se puedan aplazar y fraccionar pagos cada trimestre sin abonar intereses ni recargos.

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