Un acueducto de 1860 que nadie podía cruzar será un paso peatonal entre Ciutat Meridiana y Montcada
2026-03-28 - 10:10
Durante años ha estado ahí, visible pero inaccesible, como una infraestructura congelada en el tiempo. El acueducto de Can Cuiàs, construido en 1860, forma parte del paisaje de Ciutat Meridiana, pero nunca ha sido una vía de paso real para los vecinos. Eso está a punto de cambiar. Unas obras convertirán este histórico acueducto en un pasadero peatonal, una intervención que permitirá, por primera vez, cruzar caminando por su parte superior y conectar directamente el barrio barcelonés con Can Cuiàs, en la localidad de Montcada i Reixac. Un sendero de fuertes pendientes La actuación responde a una demanda vecinal que llevaba años sobre la mesa. Hasta ahora, la única alternativa era un sendero paralelo con fuertes pendientes y condiciones de accesibilidad poco adecuadas, lo que dificultaba el paso cotidiano entre ambos puntos. Las obras tendrán una duración aproximada de cinco meses y contarán con un presupuesto de 2,08 millones de euros. El proyecto contempla una rehabilitación integral de la estructura, que está catalogada como bien cultural de interés local, combinando su conservación con un nuevo uso público. El paso peatonal se resolverá mediante una estructura ligera apoyada sobre el acueducto, con un acabado de tarima de madera tratada para exteriores y con superficie antideslizante. La intervención busca integrarse en la arquitectura existente sin alterar su valor patrimonial. Más allá de la pasarela, el proyecto incluye la mejora del entorno inmediato. Se incorporará nueva iluminación y se habilitarán espacios de estancia, con la intención de transformar la zona en un lugar más transitable y también más habitable. Patrimonio industrial El acueducto de Can Cuiàs forma parte del antiguo sistema hidráulico del Vallès, construido en plena revolución industrial para abastecer de agua a Barcelona. Con sus 106,4 metros de longitud, seis arcos de medio punto y una altura máxima de más de 16 metros, sigue siendo una pieza destacada del patrimonio industrial. En su parte superior discurre actualmente una conducción de agua que continuará en funcionamiento tras la intervención. Es decir, el acueducto mantendrá su función original mientras incorpora este nuevo uso como infraestructura peatonal. La transformación no solo tiene un componente urbanístico, sino también simbólico. Convertir un elemento histórico en un espacio de paso cotidiano implicará devolverlo a la vida de la ciudad, integrarlo en el día a día. Si se cumplen los plazos previstos, Ciutat Meridiana dejará de mirar el acueducto como una barrera para empezar a utilizarlo como puente.