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Un agujero negro expulsa restos de una estrella con un billón de veces más energía que la Estrella de la Muerte

2026-02-06 - 14:25

En una galaxia situada a 665 millones de años luz de la Tierra, un agujero negro supermasivo ha estado devorando una estrella durante años, en silencio... hasta que, hace cuatro años, comenzó repentinamente a expulsar los restos de la misma con una violencia sin precedentes. Un estudio dirigido por la astrofísica Yvette Cendes, de la Universidad de Oregón, ha concluido que la corriente de ondas de radio que emite se ha convertido en una de las más brillantes y energéticas jamás detectadas en el universo. Tanto ella como su equipo han recogido datos suficientes como para predecir que este fenómeno se prolongará en el tiempo, aumentando exponencialmente hasta alcanzar su punto álgido en 2027. Este agujero negro, que lleva por nombre AT2018hy (aunque sus descubridores lo apodan "Jetty McJetface") estaría liberando un billón de veces más energía que la Estrella de la Muerte de la película Star Wars, y algunos cálculos incluso apuntan a que podría ser 100 billones de veces más potente. Para los astrónomos, estas cifras convierten a AT2018hy en una "bestia energética" sin parangón. "Esto es realmente inusual", señaló Cendes a Oregon News. "Es difícil imaginar algo que aumente así durante un periodo tan largo". Mientras la mayoría de los eventos de este tipo se apagan relativamente rápido, Jetty McJetface ha seguido aumentando su emisión de energía durante años. De hecho, actualmente brilla 50 veces más que cuando se detectó en 2018. En estas situaciones, la gravedad del agujero negro desgarra una estrella sin que ésta cruce el horizonte de sucesos, en un proceso llamado "espaguetificación" por su efecto de estirar la materia de forma extrema. El equipo de Cendes ha comprobado que la radiación se concentra en un solo chorro dirigido, lo que explicaría que no se detectara antes si el haz no apuntaba hacia la Tierra. Los datos se obtienen mediante radiotelescopios de alta sensibilidad situados en Nuevo México y Sudáfrica, capaces de medir emisiones que resultan invisibles para telescopios ópticos tradicionales. Los cálculos de la energía liberada sitúan al agujero negro a la altura de una explosión de rayos gamma, lo que lo convierte potencialmente en uno de los eventos más poderosos jamás observados. El equipo seguirá monitorizando el objeto hasta su pico previsto en 2027, mientras Cendes busca otros agujeros negros que puedan mostrar fenómenos similares. Ahora que saben qué buscar, podrían aparecer más casos inesperados.

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