Un camarero no podrá ejercer dos años y pagará una multa de 1.000 euros por no querer servir a una pareja de lesbianas
2026-03-06 - 19:03
La Audiencia de Barcelona ha condenado a un camarero de Barcelona a no poder ejercer este trabajo o similares durante dos años y a pagar 2.000 euros a una pareja de lesbianas a las que se negó a servir la consumición que pidieron por "razón de su orientación sexual, que desprecia" y a las que espetó: "Elijo a quién sirvo". La sección quinta de la Audiencia de Barcelona ha estimado el recurso presentado por la Fiscalía contra la sentencia del Juzgado Penal número 25 que absolvía al acusado de un delito contra los derechos fundamentales y libertades públicas, y que ahora se ha revocado. En su sentencia, la Audiencia de Barcelona condena a este camarero al pago de 1.000 euros a cada una de las mujeres, en concepto de responsabilidad civil, por la angustia que sufrieron en octubre de 2022 tras el rechazo a ser atendidas en un local de restauración. Además, le impone una inhabilitación especial de dos años para el ejercicio de profesión, oficio, industria o comercio e inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre. Los hechos se produjeron el 5 de octubre de 2022, cuando el hombre, que prestaba sus servicios como ayudante de camarero en un local de restauración de Barcelona en el que estaba contratado, se negó a servir a una pareja de lesbianas, vulnerando, según la sentencia de la Audiencia de Barcelona, el principio de igualdad y no discriminación. Ello lo hizo, dice la sentencia, motivado por razón de la orientación sexual de las dos mujeres. Se negó a servirles un café Sobre las 11.40 horas de aquel día, las dos mujeres llegaron a la terraza del restaurante con la intención de consumir, cada una de ellas, un café. A pesar de que había otro cliente tomando dicha bebida, el acusado se negó a servirles con la excusa de que no le era posible en ese momento, ante lo cual pidieron dos zumos de melocotón. El acusado tampoco se los sirvió, excusándose en que no tenía. Cuando las víctimas cambiaron el pedido a dos zumos de naranja, aquel persistió en su negativa, contestando que era mejor que abandonaran el local porque se hallaban en un restaurante y estaba a punto de comenzar el servicio de comidas. Las dos mujeres no pudieron tomar consumición alguna en el local debido a que el acusado se negó reiteradamente a servirles "por razón de su orientación sexual", alega la Audiencia de Barcelona, por lo que finalmente abandonaron el restaurante. Poco después, sobre las 12.20 horas, la pareja volvió a pasar por delante de la terraza del restaurante, donde en ese momento había varios clientes consumiendo un café. Al expresar las dos mujeres su malestar al camarero por no haberlas atendido, el acusado les espetó: "Qué bonito es el amor" y "Yo soy el dueño y elijo a quién sirvo". A raíz de este incidente, las dos mujeres presentaron "sintomatología ansiosa, reactiva vinculada a los sentimientos de angustia que experimentaron como consecuencia" del mismo.