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Un comensal de 'First Dates' deja impactado a Carlos Sobera: "La madre que me..."

2026-02-12 - 12:35

"Yo no espero que los chicos vengan a mí, porque si lo tengo que hacer... hay algunos que son muy sosos. Prefiero ir yo porque el 'no' ya lo tengo, me gusta jugármela", afirmó Marina en su presentación en First Dates este miércoles. También destacó que "me encantan los mimos, tocar, sentir, achuchar, amarrar y que me amarren. Tengo muchas ganas de enamorarme porque me gusta celebrar San Valentín". Carlos Sobera comentó que había llegado al restaurante del amor con "parte del camino hecho". Y es que la madrileña le había pedido al programa una cita con Carlos: "Me llamó la atención en redes", explicó. "Creo que es un chico con el que me puedo llevar muy bien. Tiene muchos tatuajes como yo y tenemos en común la suspensión corporal", reconoció la camarera. El presentador le pidió que le explicara esa afición: "Es una especie de elevación, pero cogida directamente de la piel. Son ganchos en la piel. Provoca un escozor y tensión que me tranquiliza". Tras recuperarse de su sorpresa, Sobera le pidió a Lidia Santos que acompañara a la soltera a la mesa para que pudiera esperar a su pareja de la noche. Al poco llegó Carlos, un repartidor procedente de Mallorca que dejó impresionado a Sobera cuando le recibió a las puertas del restaurante: "La madre que me...", exclamó el vasco. "La máscara que uno se pone para convivir en sociedad muestra una parte bastante extrema, pero al final, detrás de todo eso, en la gran mayoría se esconde un niño que ha tenido sus traumas", comentó. Sobera recordó que el dater ya había visitado First Dates hace unos años, "pero es que ahora eres otro Carlos", destacó el conductor del programa de Mediaset. "Empecé con los tatuajes, me quité los pezones por estética, quería verme el torso más plano; me quiero quitar el ombligo; ponerme implantes de silicona en el miembro", explicó el repartidor. "¿Cuál es tu objetivo?", quiso saber Sobera. "Al principio era porque quería ser actor porno, pero ya no. Aunque he pensado en hacerlo y que con la que me case, que lo disfrute", aseguró Carlos. La cita entre los solteros transcurrió de maravilla y ambos se mostraron encantados al descubrir que compartían una gran química y una visión similar sobre la pasión en pareja. Antes de terminar la cena, Marina sorprendió a su acompañante con un regalo atrevido que lo dejó visiblemente ruborizado: "Te he traído algo para que te hagas una idea de lo que hay", le dijo. La madrileña le regaló una piruleta con una forma sugerente que imitaba una parte íntima de su cuerpo, incluso con un pequeño detalle que hacía referencia al piercing que lleva: "Es una piruleta con forma de chichi. Si te gusta, te la comes", añadió con picardía. Después de este momento, ambos se dirigieron a la Sala de intimidad total, donde la complicidad entre ellos se intensificó y se dejaron llevar compartiendo besos apasionados. Al final, Marina sí que quiso pasar el próximo San Valentín con Carlos porque "me ha parecido un chico muy interesante". Él, por su parte, coincidió con ella: "Pasaría todos los que hicieran falta".

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