Un cumpleaños diferente para Eugenia de York: discreción y sin saber su papel en la familia real
2026-03-23 - 11:10
Despojado de todos sus títulos reales y honores, Andrés Mountbatten-Windsor, el que fuera conocido como príncipe Andrés, duque de York, vive hoy por hoy alejado completamente del resto de la familia real británica, solitario, enclaustrado entre las lindes de Marsh Farm, en la finca de Sandringham, en Norfolk, a la que su hermano, el rey Carlos III de Inglaterra, le ha enviado para que deje de ser noticia, pues cada titular que protagonizaba por su relación con Jeffrey Epstein era un quebradero de cabeza para La Firma y, en especial, para el monarca, que no hallaba la forma de apaciguar ese fuego mediático, máxime tras el suicidio de la más conocida de sus víctimas, Virginia Giuffre. Pero todo ello, unido además a que igualmente la exesposa del exduque, Sarah Ferguson, tenía una relación muy cercana y casi de servidumbre con el magnate pedófilo como demuestran los correos que se intercambiaban, ha tenido consecuencias para el resto de la familia. Y, de forma indiscutible, para las hijas del extinto matrimonio. De ahí que sea difícil imaginar qué está pasando por la cabeza de la menor de las dos hijas que tuvieron en su etapa juntos, Eugenia de York, que este mismo lunes 23 de marzo cumple 36 años y lo hace sin saber cuál es y, sobre todo, cuál va a ser su lugar dentro de Buckingham Palace. De puertas para adentro, su casa sigue siendo el hogar que comparte junto a su esposo desde 2018, el empresario Jack Brooksbank, y sus dos hijos, August Philip Hawke y Ernest George Ronnie, de cinco y casi tres años, respectivamente. Sin embargo, fuera de los murros de su casa, su nombre está ligado al de sus padres, de quienes se desconoce si irán a celebrar con su hija pequeña su cumpleaños, dado el perfil bajo que desde la institución monárquica se les ha decretado que deben seguir a todos los miembros de esa rama de la familia real. En un principio, de hecho, se pensaba que Carlos III y su hijo, el príncipe heredero Guillermo de Inglaterra, se habían reunido para tratar dicho tema. Era de vital importancia para Guillermo, quien desde que no tiene a su hermano, el príncipe Harry, como miembro activo de la familia real, necesitaba de otros royals de su generación que acudiesen en nombre de la corona a eventos y actos. Y Eugenia y su hermana Beatriz eran las elegidas, dado lo habitual que ha sido siempre verlas en grandes celebraciones de la aristocracia británica, sobre todo en las competiciones ecuestres, como Chentelham o la más notoria, Ascot. Este año, sin embargo, están vetadas, según ha dado a conocer el Daily Mail. Desde el trono, Carlos III no está dispuesto a permitir que su reinado siga viéndose empañado por su hermano y ha decidido que él y su familia sean invisibles, habida cuenta del mal nombre que tienen entre la población. Y Eugenia de York, quien era tan activa en redes, no publica absolutamente nada desde noviembre. Siendo este lunes su cumpleaños o habiendo sido recientemente el de su primogénito se podría esperar una actualización, pero el ostracismo al que está relegada es palpable incluso en el ámbito digital. De hecho, la última imagen pública tanto de Eugenia como de su hermana fue en la pasada misa de Sandringham, dejando claro que si bien Andrés Mountbatten-Windsor, no invitado, estaba fuera de la familia, ellas seguían siendo un activo. El problema sobrevino cuando, poco después, sus nombres comenzaron a salir en los documentos del magnate, si bien no quedó claro si en calidad de víctimas, como terceras personas o como parte responsable y conocedoras de la situación. Al cabo, los correos de Epstein sitúan a ambas hermanas, junto a sus padres, en la casa del pedófilo en Florida cuando tenían 19 y 20 años. Y en el momento en el que se supo que sus nombres seguían apareciendo recurrentemente en las comunicaciones entre ambos progenitores y el magnate, así como que le enviaban fotografías de ambas, la institución ha decidido cortar de raíz. Sea o no cierto que no conocían nada, y sea o no cierto que se beneficiaron de los negocios y el poder del multimillonario y pedófilo, el resultado fue la decisión de la monarquía de apartarlas de la esfera pública. Así, en su cumpleaños, Eugenia sigue siendo muy consciente de que, lo que fue un temor al comienzo de conocerse la relación de su padre con Epstein —id est, que dicho asunto las arrastrase a ella y a su hermana y que su reputación y posición se resintieran— se ha convertido en toda una realidad. Solo hay que pensar en el año pasado, cuando Eugenia subió una fotografía a su Instagram junto a sus pequeños, muy sonriente, afirmando que eran sus "mejores amigos" en su cumpleaños. En 2026, no solo su presente, sino su futuro, están en entredicho en la familia real, ya que, aunque en un principio incluso lo intentó, ya ni el heredero al trono está de su lado. Porque Guillermo de Inglaterra diseñó junto a su padre un plan para que sus primas fuesen una extensión para actos menores, miembros quizá semiactivos que, si bien tienen sus propias vidas y sus trabajos, siempre iban a estar ahí cuando la corona las necesitase. Pero hoy por hoy el príncipe sabe que ambas, Eugenia y Beatriz, restan más que suman, y que habrá de subrayar antes otro nombre como el de Zara Tindall y, acaso, esperar a que sus hijos, como núcleo duro, sean quienes recojan su propio testigo, esperando a su mayoría de edad, como está ocurriendo en otras monarquías europeas.