Un español que vive en Japón, sin palabras con la sanidad de este país tras ir al médico por una dermatitis: «No me pareció tan caro»
2026-02-24 - 05:03
España y Japón son países muy distintos. Están construidos sobre unos valores diferentes que vertebran sus estructuras sociales de una forma o de otra. La sanidad, la educación, el transporte... la esencia de cada país llega a todas las facetas de la vida de cada lugar. Ahora, con las redes sociales y la interconectividad, es muy sencillo conocer estas disparidades de un país a otro y entrar a comparar los métodos de organización. Alguien que conozca bien ambos lugares puede ser una fuente de ideas para mejorar uno y otro sitios. Dani es un español que vive en Japón por trabajo. Él se ha dado cuenta de hasta qué punto llegan estas disparidades y lo comparte en sus redes sociales bajo el usuario @danisello95. Una de las más recientes es la sanidad . Cuanta el joven en un vídeo que «el otro día fui al médico aquí en Japón y yo pensaba que iba a ser muy caro, pero no me pareció tan caro». Como español, tenía la percepción de que en otros países la sanidad sería una fuente importante de gastos y no ha sido así. «Vienes de la seguridad social que tú vas, pides cita y no tienes que pagar absolutamente nada», reconoce. Cuenta su experiencia llendo al médico por una dermatitis. De pequeño tuvo dermatitis atópica en el pecho y tuvo que protegerse la piel a diario, como con prendas de algodón. Estas reacciones se le pasaron durante un tiempo pero, al llegar a Japón, han regresado y le han llevado a pedir ayuda profesional. «El problema es que ha sido venir aquí y llevo como un par de meses que en todas las zonas en las que hay presión, o sea, ejerzo presión», como al llevar bolsas de la compra en el brazo. «Se me inflama, se me pone en rojísimo y empieza a picar muchísimo. Con los calcetines muy apretados también». Finalmente fue al médico para que le recetaran una cura para sus picores e hinchazón: «No me apetecía mucho, pero bueno, pues fui». Su primer contacto con la sanidad en Japón fue una «aventura». Le ayudaron a pedir la cita en japonés, «llegar allí, todo en japonés». Le tocó una doctora que le explicó -en japonés- por qué podría haber tenido un nuvo brote de sensibilidad cutánea. Finalmente, le tocó pagar, «una cosa que me pareció muy curiosa». «Tú normalmente en España tú pides cita en el médico, si vas por lo por lo público, y tienes que esperar a que el médico te mande un especialista, véase un dermatólogo, alergólogo», empieza. «Pero aquí directamente yo podía elegir con quién quería hablar». Dani eligió si hablaría con un dermatólogo o con un médico general, también «si quería solo la medicina o quería solo como una exploración o quería ambas». Se encontró un servicio que dependía de las preferencias del paciente. «Esto es increíble, es mucho más rápido y más efectivo», declara. «Lo malo, pues eso que al final pagas, pero yo pensaba que me iba a salir como súper súper súper súper caro y luego no me costó tanto, considero que no es tanto». La consulta le costó 2200 yenes la consulta, «que serían como unos 14 euros aproximadamente». El precio de este servicio le parece asequible en casos como el suyo, que no recurre de forma habitual a la sanidad. En cambio opina que «si tienes que ir todos los días, al final te arruinas. Si en un momento determinado tienes que ir al médico porque tienes un gripazo o por lo que sea, no me pareció tan caro». Luego compró los medicamentos que le recetaron, una pomada para la inflamación y unas pastillas para la alergia, «y tampoco me pareció tanto». El joven recuerda que «algo que siempre te dicen cuando te vas de fuera de España es la sanidad, que te va a salir por un ojo de la cara», pero a él «no me ha parecido tanto». De toda formas, deja la puerta abierta a al punto de vista de un paciente con patologías graves: «Pero habría que verse con cosas a lo mejor más graves».