TheSpaineTime

Un estudio revela que las bacterias intestinales y la dieta pueden reprogramar la grasa para quemar energía

2026-03-05 - 10:13

Científicos de City of Hope (Estados Unidos), una de las organizaciones de investigación y tratamiento del cáncer más reconocidas, en colaboración con el Broad Institute (Estados Unidos) y la Keio University (Japón) han descubierto cómo las bacterias intestinales específicas trabajan junto con la dieta para activar un interruptor metabólico, transformando la grasa blanca que almacena energía en grasa beige que quema calorías en ratones. El estudio, publicado en Nature, demuestra que una dieta baja en proteínas activa un conjunto preciso de microbios intestinales que envían señales químicas por todo el cuerpo, incitando al tejido adiposo a quemar energía en lugar de almacenarla. Los hallazgos revelan una vía biológica previamente desconocida que vincula la dieta, el microbioma intestinal y la salud metabólica, una vía que podría, con el tiempo, fundamentar nuevos tratamientos para la obesidad, la diabetes y enfermedades relacionadas. El microbioma intestinal es esencial "El tejido adiposo no es fijo, sino sorprendentemente adaptable", desarrolla la doctora Kenya Honda, coautora principal del estudio y profesora adjunta de City of Hope. "Descubrimos que ciertas bacterias intestinales pueden percibir lo que come el huésped y traducir esa información en señales que indican a las células grasas que quemen energía". La mayor parte de la grasa corporal adulta consiste en grasa blanca, que almacena el exceso de calorías. En cambio, la grasa beige y la grasa parda queman energía para generar calor y ayudar a regular el metabolismo. Los bebés nacen con cantidades significativas de grasa parda, pero estas reservas disminuyen con la edad. Durante años, los científicos han buscado formas seguras de convertir la grasa blanca en grasa beige (un proceso conocido como "beiging") como una posible estrategia para mejorar la salud metabólica. En este estudio, los investigadores descubrieron que los ratones alimentados con una dieta baja en proteínas desarrollaban grandes cantidades de grasa beige solo si contaban con las bacterias intestinales adecuadas. Al administrar la misma dieta a ratones sin microbioma, el efecto quemagrasas desapareció. "Esto nos indicó que la dieta por sí sola no era suficiente", incide Honda, "el microbioma intestinal era esencial". Menos peso, mejor control de la glucosa y menos colesterol Los investigadores identificaron cuatro cepas bacterianas específicas necesarias para desencadenar el pardeamiento de la grasa. Al introducir estos microbios en ratones junto con una dieta baja en proteínas, los animales transformaron la grasa blanca en grasa beige, ganaron menos peso, mostraron un mejor control de la glucosa y presentaron niveles más bajos de colesterol. Sin embargo, los investigadores enfatizan que los hallazgos no deben aplicarse directamente a las personas. La dieta baja en proteínas utilizada en el estudio es inferior a la recomendada para humanos, y los intentos previos de mejorar el metabolismo administrando únicamente probióticos han fracasado en gran medida. En cambio, el trabajo apunta a nuevos objetivos farmacológicos (las vías biológicas activadas por los microbios) en lugar de dietas extremas o suplementos bacterianos. "Este trabajo destaca el papel del microbioma intestinal como un factor activo en la toma de decisiones del organismo", finaliza Honda. "No solo responde a la dieta, sino que la interpreta".

Share this post: