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Un estudio vincula el tipo de iluminación interior con los niveles de estrés en gatos de protectoras

2026-03-24 - 07:00

Llegar a una perrera o una protectora de animales supone para todos los gatos un cambio brusco en su entorno. El traslado desde un hogar o bien desde la calle a un espacio desconocido, con nuevos olores, sonidos y rutinas, suele provocar una respuesta de estrés que influye tanto en su comportamiento como en su estado fisiológico. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Michigan ha analizado cómo distintos tipos de iluminación interior pueden afectar a ese proceso de adaptación durante los primeros días tras la llegada a los centros de rescate. Los resultados sugieren que algunos ajustes relativamente sencillos en la iluminación podrían contribuir a reducir ciertos indicadores de estrés en los gatos alojados en estos centros. La investigación combinó observaciones de comportamiento, mediciones hormonales y un sistema de monitorización continua mediante collares inteligentes para estudiar cómo evolucionaba el estado de los animales durante su primera semana en el refugio. Un estudio con más de cien gatos El trabajo se llevó a cabo con 101 gatos domésticos alojados en una protectora de animales situado en el medio oeste de Estados Unidos. Los animales fueron observados durante los cinco primeros días tras su ingreso en las instalaciones, un periodo que los investigadores consideran especialmente relevante para comprender cómo se produce la adaptación inicial al nuevo entorno. Durante el estudio, los gatos permanecieron alojados individualmente en recintos equipados con elementos habituales en muchos refugios, como areneros, zonas para esconderse y distintos tipos de enriquecimiento ambiental. El objetivo era reproducir condiciones realistas de manejo mientras se comparaban distintas configuraciones de iluminación. Los investigadores evaluaron tres tipos de luz. En una de las condiciones se utilizó la iluminación LED estándar del refugio. En otra se empleó una iluminación tenue. La tercera opción consistía en una luz tenue con una reducción en las longitudes de onda azules, lo que generaba una tonalidad más cálida, similar a la luz del atardecer. Qué es PetPace y cómo se utilizó en la investigación Para estudiar de forma continua el comportamiento de los gatos, el equipo utilizó un dispositivo denominado PetPace. Se trata de un collar inteligente diseñado para animales de compañía que permite registrar distintos parámetros fisiológicos y conductuales mediante sensores integrados. A diferencia de los dispositivos de seguimiento orientados al público general, que suelen centrarse en funciones como el GPS o el recuento de actividad, este tipo de collares está pensado para la monitorización clínica y la investigación veterinaria. El sistema recoge datos de forma constante sobre movimiento, actividad diaria y otros indicadores que pueden aportar información sobre el estado fisiológico del animal. Los datos se transmiten a una plataforma digital donde pueden analizarse posteriormente. Este enfoque permite obtener un registro continuo del comportamiento, en lugar de depender únicamente de observaciones puntuales realizadas por los investigadores o el personal del refugio. En el estudio, los collares se colocaron a los gatos al inicio del experimento y registraron su actividad durante las veinticuatro horas del día, lo que se combinó con otras mediciones, como la evaluación del comportamiento y el análisis de cortisol en muestras de orina. La actividad diaria seguía un ritmo claro Uno de los resultados más consistentes del estudio fue la presencia de patrones diarios de actividad claramente definidos. Los datos recogidos por los collares mostraron que los gatos mantenían ritmos circadianos marcados, con picos de actividad coincidiendo con el momento en que se encendían las luces de la instalación. Este patrón sugiere que incluso en un entorno nuevo y potencialmente estresante los gatos conservan ciclos de actividad relativamente estructurados cuando las condiciones ambientales lo permiten. La monitorización continua también permitió observar cómo cambiaba la actividad de los animales a lo largo de los días, proporcionando una imagen más detallada de su proceso de adaptación al refugio. El estrés disminuyó a medida que avanzaban los días Los investigadores observaron que, independientemente del tipo de iluminación, los indicadores de estrés tendían a disminuir durante los primeros días de estancia en el refugio. Las mediciones de cortisol urinario, la hormona asociada a la respuesta fisiológica al estrés, mostraron una reducción progresiva a lo largo del período de cinco días analizado. Paralelamente, algunos marcadores conductuales utilizados para evaluar el bienestar felino también indicaron una mejora gradual en el comportamiento de los animales. Los resultados sugieren que los gatos pueden experimentar una fase inicial de ajuste tras su llegada a los centros de rescate y rehabilitación y que, con el paso de los días, muchos comienzan a adaptarse al nuevo entorno. Los efectos medibles de la iluminación Además del efecto del tiempo de adaptación, el tipo de iluminación utilizado en el refugio también se asoció con diferencias en algunos indicadores de estrés. Los investigadores observaron que los gatos expuestos a una iluminación tenue con una reducción de luz azul presentaban los niveles de cortisol más bajos al final del lapso de estudio en comparación con aquellos que permanecían bajo iluminación estándar. Por otra parte, la iluminación tenue sin modificación en el espectro de luz se relacionó en algunos casos con un aumento del comportamiento de evitación y ocultamiento, una conducta que en gatos se interpreta como una estrategia para afrontar situaciones percibidas como amenazantes. Los resultados, por tanto, sugieren que la calidad de la luz, además de su intensidad, parece influir en la forma en que los gatos responden al entorno de una perrera. Monitorización continua Los autores del estudio destacan que el uso de sistemas de monitorización continua permitió obtener información que sería difícil de captar únicamente mediante observaciones puntuales. El registro constante de actividad facilitó la identificación de los patrones diarios de comportamiento y permitió relacionar los cambios ambientales con los indicadores fisiológicos y conductuales de estrés. Este tipo de herramientas, señalan los investigadores, podría ayudar a comprender con mayor precisión cómo distintos factores del entorno influyen en el bienestar de los animales alojados en perreras y protectoras, así como a evaluar posibles cambios en las condiciones de manipulación por parte del equipo humano. Referencia: Light quality and time in shelter modulate behavior and cortisol in the domestic cat (Felis catus). Alexandra M. Yaw, Hanne M. Hoffmann et al. iScience (2025)

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