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Un fisioterapeuta explica por qué Rodrygo pudo seguir jugando con el ligamento roto: «Siguió jugando tan normal»

2026-03-11 - 19:14

Las lesiones en la rodilla no son sencillas, y si no se piensa igual que se lo digan a Rodrygo. El jugador brasileño se acaba de romper el ligamento cruzado anterior y el menisco externo de la pierna derecha y necesitará unos 10 meses para recuperarse antes de volver al campo. La lesión se produjo en el partido frente al Getafe disputado este lunes en el Santiago Bernabéu (0-1). Hacia el final del encuentro, el delantero de 25 años mostró sus molestias y se llevó la mano a la rodilla derecha. Jugó hasta el pitido final y, una vez en el vestuario, se confirmó su mayor miedo. Los seguidores del Real Madrid y otros curiosos de la fisioterapia están sorprendidos por la entereza del jugador. Se preguntan en las redes sociales: «¿Cómo es posible jugar un partido con un ligamento roto?». El fisioterapeuta Antonio 'Toni' Pérez resuelve esta duda y explica por qué Rodrygo siguió jugando con normalidad toda la segunda parte, con apenas unas molestias. Cuenta que el famoso ligamento cruzado anterior «cruza nuestra rodilla e impide que la tibia se salga y se desplace hacia delante. Por lo que si se te rompe, como le pasa aquí a Rodrigo, tienes un problema». Una rotura total o parcial todavía permite acciones más sencillas como andar o sentarse, pero dificulta los grandes esfuerzos, como el control de un balón durante la carrera. «¿Y por qué pudo seguir jugando tan normal? Porque en nuestro cuerpo hay algo que tiene una función parecida». Rodrygo pudo seguir jugando gracias a los isquios. «Estos músculos que están en la parte posterior de nuestro muslo, lo que hacen es doblar la rodilla. Y para ello tiran hacia detrás de la tibia, por lo tanto, no puede ir hacia delante». La falta del ligamento cruzado se contrarresta con la tensión de los isquios y permitió al brasileño mantener el ritmo hasta el final. La última duda a resolver se refiere al dolor. «¿Por qué no le dolía? Muy interesante, porque este ligamento en concreto tiene muy pocos nociceptores, que son los receptores del dolor que le envían la información a tu cerebrito». La falta de estas terminaciones nerviosas especiales hace que sea una lesión difícil de detectar en algunos casos menos evidentes. La mayoría de personas que se rompen el menisco o el cruzado, son conscientes de su lesión por haber hecho un mal movimiento o por la señal más evidente de todas: la inflamación. Es lo que provoca «el mayor dolor» y avisa al cerebro de que algo no anda correctamente en la rodilla. «Esto sumado a la adrenalina de estar jugando, hace que se retrase el dolor», indica el experto. Por estos motivos, puede que muchos aficionados no se enterasen de la lesión hasta que se publicó el comunicado oficial en la mañana del martes. «Ahora le quedan al menos 9 meses de recuperación que no serán fáciles y sencillos, pero seguro que lo conseguirá», le anima el fisioterapeuta.

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