Un médico evalúa el caso más impactante de la segunda temporada de 'The Pitt': una peligrosa erección de ocho horas
2026-03-05 - 14:33
The Pitt no es House. Aunque los pacientes que desfilan por el hospital presentan enfermedades y alteraciones más o menos originales, la originalidad de estas queda más cerca del día a día de un centro médico normal que de las investigaciones a lo Sherlock Holmes de House. Y ahí reside parte del poder de The Pitt, disponible en España gracias a HBO Max y Movistar Plus+. Ganadora del Globo de Oro a mejor serie dramática, The Pitt atraviesa su segunda temporada con la tercera ya renovada. De hecho, parece que las comparaciones (naturales) entre Urgencias y The Pitt pueden trasladarse al número de temporadas, ya que el éxito de esta serie no deja de crecer. Algo, no dejar de crecer, que atormenta a uno de los pacientes de The Pitt en el episodio segundo de esta última tanda de capítulos. ¿Qué opina un médico real de "ese" caso? Patrick Ball, una de las revelaciones de The Pitt, se encuentra con un caso que no había tratado antes. Un hombre, apellidado Randall, tiene una erección. El problema es que la tiene desde hace ocho horas y no sabe qué hacer para que su tormento decrezca. Patrick Ball, que interpreta al médico que atiende a Randall, le pide información personal a Randall, que confiesa que, debido a que celebraba su 20o aniversario, quería estar a la altura y se había tomado dos inyecciones contra la disfunción eréctil. Men’s Health ha consultado al doctor Robert Glatter, profesor asistente de Medicina de Emergencias en el Hospital Lenox Hill de Nueva York. El equipo ficticio de The Pitt, a su juicio, apenas da para aprobado raspado por su gestión: para empezar, Glatter no entiende el interés del médico en saber qué aniversario concretamente celebraba con su esposa en lugar de preguntarle por su historial médico. Antes de adentrarse en los pormenores de la operación, Glatter confiesa que los casos de priapismo como el descrito en The Pitt son habituales, tanto en jóvenes bajo el influjo del alcohol o las drogas como sobre quienes se los provocan al abusar de las inyecciones contra la disfunción eréctil. Esto se debe a que, al creer que la primera no ha hecho efecto, se toman una segunda dosis contraindicada que acaba dejando secuelas. El riesgo del priapismo no es menor: daña los tejidos del pene, en ocasiones de manera permanente, amén de los vasos sanguíneos, así como puede llegar a causar una disfunción eréctil irrecuperable. Para el doctor consultado, una erección que supera las cuatro horas seguramente sea indicativa de daño fatal en el pene, por lo que, pese a que el tratamiento del equipo de The Pitt sea adecuado, el paciente lo habría pasado mucho peor de lo que revela la operación, en la que se usa anestesia local. En cambio, Glatter es mucho más severo con la decisión de masajear el pene del paciente para desentumecerlo, algo que está desaconsejado completamente porque puede abocar a una fractura de pene. “En consecuencia, el trato no fue ni profesional ni aconsejable. Los médicos han de centrarse en el historial de sus pacientes, no en sus cuestiones personales”, añade.