Un marcapasos de dos centímetros, el más pequeño del mundo, salva a una bebé con riesgo de fallo cardíaco
2026-03-04 - 15:13
En el segundo trimestre de embarazo detectaron que algo no marchaba bien en el corazón de María (nombre ficticio porque la familia ha preferido no dar el nombre de su bebé). Profesionales del Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona detectaron que su minísculo corazón latía demasiado despacio y estaba muy dilatado debido a un bloqueo auriculoventricular completo -una alteración grave del sistema eléctrico del corazón que impide que los impulsos eléctricos pasen correctamente entre sus cavidades-. Como consecuencia de la afección, el órgano late mucho más despacio de lo normal (bradicardia), lo que puede provocar que no llegue suficiente sangre y oxígeno al organismo. Además, para intentar compensar la lentitud del ritmo cardíaco, el corazón aumenta de tamaño, como ocurrió en este caso. A finales del pasado mes de enero, los médicos del centro barcelonés observaron un empeoramiento del feto y decidieron adelantar el parto. La pequeña nació el 2 de febrero con solo 2,1 kilos de peso y una bradicardia severa que provocó un deterioro clínico con riesgo de fallo cardíaco. En sus primeras horas de vida se le implantó un marcapasos provisional para estabilizarla. El verdadero reto, según apuntan los profesionales del Hospital Sant Joan de Déu, llegaba después: los dispositivos convencionales son demasiado grandes para un recién nacido tan pequeño. Los marcapasos convencionales miden alrededor de seis centímetros, un tamaño excesivamente grande para un recién nacido y que puede causar complicaciones como compresión de órganos o infecciones. Ante esta limitación, el equipo del hospital trabajó con la empresa Abbott para disponer de un marcapasos sincronizado basado en la plataforma Aveir específicamente adaptado a bebés. El nuevo marcapasos implantado en la pequeña, de aproximadamente dos centímetros —el más pequeño del mundo en su categoría— permite estimular y coordinar el latido del corazón de forma adecuada, algo fundamental en un órgano tan pequeño y previamente dilatado, explica la doctora Georgia Sarquella-Brugada , responsable del Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu. Pocas horas después del nacimiento, el equipo de cirugía cardíaca, liderado por el doctor Stefano Congiu, realizó la implantación definitiva. En la intervención participaron 16 profesionales de distintas especialidades (cardiología pediátrica, cirugía cardíaca, anestesia y neonatología), además de ingenieros especializados en dispositivos médicos. «En cardiología pediátrica muchas veces no existen soluciones estándar. Cuando hablamos de un bebé de dos kilos, tenemos que adaptar la tecnología a su tamaño y a su fisiología. Este caso demuestra que la colaboración entre médicos e ingenieros puede marcar la diferencia entre no tener opciones y poder salvar una vida», explica Sarquella-Brugada . «Además, es un claro ejemplo de responsabilidad social corporativa y de colaboración de la industria, porque, teniendo en cuenta el reducido número de pacientes que pueden beneficiarse, tiene una escasa rentabilidad comercial», añade la especialista. Al tratarse de un dispositivo especialmente adaptado para este caso, el equipo solicitó autorización urgente a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) que respondió en apenas cinco horas, lo que permitió intervenir con rapidez. La pequeña ha evolucionado favorablemente y, tras 20 días de ingreso hospitalario, ha recibido el alta. Podrá llevar una vida normal y solo deberá seguir controles periódicos en el hospital. En España nacen cada año varios bebés con bloqueos cardíacos congénitos graves. En los casos más severos, la implantación precoz de un marcapasos puede resultar imprescindible para garantizar su supervivencia.