Un parche de células de la placenta repara la espina bífida desde el útero
2026-02-27 - 03:13
Seis bebés con espina bífida , una grave malformación congénita en la que la columna vertebral no se cierra por completo, han nacido aparentemente sanos en Estados Unidos. No es ningún 'milagro'. Los niños fueron operados antes de nacer, cuando aún estaban en el útero materno y tenían más de cuatro meses de gestación. Esta cirugía fetal se empezó a practicar hace más de dos décadas, pero los médicos de la Universidad de California añadieron un plus al proceso: tras la reparación quirúrgica colocaron en la zona dañada un parche de células madre obtenidas de placentas que fueron donadas por otras mujeres. De esta manera, a la reparación mecánica del neurocirujano sumaron una terapia regenerativa con el objetivo de reducir aún más el daño o, quizá, intentar promover una curación efectiva. El tiempo lo dirá. Los niños fueron intervenidos entre 2021 y 2022 y sus médicos esperan conocer el alcance real de sus secuelas cuando los pequeños completen su desarrollo y cumplan seis años. Los resultados, que por ahora se detallan en la revista 'The Lancet', son más que esperanzadores. Al nacer, todos los bebés tratados tenían la zona dañada intacta, sin evidencia de fuga de líquido cefalorraquídeo, infección o crecimiento anormal del tejido. Las resonancias magnéticas mostraron la reversión de la hernia en el cerebro posterior y no se detectó la formación de tumores y otros posible efectos adversos que pudieran vincularse a la utilización de células madre. Los niños con mielomeningocele, la forma más grave de la espina bífida, suelen tener lesiones muy graves en el sistema nervioso . La malformación ocasiona desde alteraciones neurológicas hasta dificultad para caminar sin ayuda, problemas para controlar los esfínteres y una complicación neurológica típica llamada hidrocefalia, que provoca la acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Todos estos daños se producen durante la gestación. Como la columna vertebral no se termina de cerrar en el primer trimestre, la médula espinal y los tejidos nerviosos se lesionan por la falta de protección de los arcos vertebrales. Aunque la malformación se produce en los primeros tres meses de la gestación, el deterioro es multiplicador durante la gestación. «Se produce un daño mecánico, causado por el propio feto al moverse en el útero materno y un efecto tóxico al entrar en contacto con el líquido amniótico. Por eso es tan importante reparar antes de nacer», explica Guillermo Antiñolo, director de la Unidad Materno-Fetal del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, uno de los dos únicos centros que en España opera intraútero a bebés con espina bífida. En su experiencia los resultados entre operar o no antes del nacimiento «son la noche y el día», como ya demostró un estudio internacional en 2011, recuerda. La espina bífida no es una lesión universal y la respuesta depende también de cada niño o de la altura en la que se produce la lesión, «pero ya sabemos que los niños intervenidos antes de nacer tienen más posibilidades de caminar y menor riesgo de desarrollar hidrocefalia». Antiñolo recibe con esperanza el nuevo tratamiento con células de placenta que ha probado el equipo de la Universidad de California. «De momento, ha demostrado su seguridad. Es un poco pronto para saber si añade más beneficios que los que ofrece la cirugía fetal o si puede regenerar el tejido ya dañado, algo que antes no se consideraba posible», insiste. Javier Márquez Rivas, neurocirujano infantil y fetal en el Servicio Andaluz de Salud cree que, de confirmarse los resultados, «podría abrir una ventana mayor a la mejoría de estos niños e incluso a su curación en casos seleccionados». En declaraciones a SMC, asegura que una vez probada su efectividad «podríamos extender su inclusión de forma rápida en nuestros quirófanos y pacientes, ya que no cambia sustancialmente el procedimiento que realizamos».