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Un presentador demanda a Google por usar su voz en NotebookLM: "Estaba completamente asustado"

2026-02-16 - 22:05

Los deepfakes se han convertido en un fenómeno viral desde que empezó 2026. La polémica empezó con los desnudos no consentidos de mujeres y menores por parte de Grok y, a pesar que la red social X limitó la generación de imágenes y cambió su política, el chatbot de Elon Musk sigue desnudando a personas. No obstante, a decir verdad, los deepfakes siempre han estado presentes en internet para crear suplantar identidades, como le sucedió a la presentadora Cristina Boscá o a la princesa Leonor, aunque, sin duda, la gran afectada suele ser la actriz Scarlett Johansson. Si echamos la vista atrás, en mayo de 2024, Johansson rechazó "por motivos personales" la oferta de ser la voz del asistente personal Sky de OpenAI, pero, en un giro de los hechos, la compañía de Sam Altman usó una voz muy similar a la de la Scarlett Johansson, aunque finalmente OpenAI aceptó "a regañadientes" pausar la voz de Sky por motivos legales. Ahora, en una situación similar, el antiguo presentador del canal de televisión NPR, David Greene, se ha visto afectado de la misma manera que Johansson, ya que Google ha robado su voz para usarla en una de sus herramientas con inteligencia artificial. En afirmaciones para el diario Washington Post, Greene declaró que estaba "completamente asustado" cuando escuchó la voz utilizada por NotebookLM de Google para generar resúmenes de audio hablados, siendo una voz muy parecida a la suya. Pero en el momento que sus amigos y familiares empezaron a preguntarle si la voz era suya, Greene decidió demandar a Google, acusándolo de infringir sus derechos sin pedirle permiso ni ofrecerle ningún tipo de compensación. Por el lado contrario, desde Google han negado a Washington Post cualquier irregularidad: "Estas acusaciones son infundadas. El audio de NotebookLM se basa en un actor profesional contratado por Google". El caso de Greene pone de relieve cómo la inteligencia artificial continúa transformado de forma progresiva las industrias creativas y, al mismo tiempo, perjudicando a los artistas. Además, a menos que ambas partes lleguen a algún tipo de acuerdo, será un tribunal estadounidense quien decidirá si la compañía de Mountain View ha infringido los derechos de Greene sobre su imagen o voz.

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