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Un rapero de 35 años va a gobernar Nepal. ¿Qué está pasando en el país de los lamas?

2026-03-27 - 09:20

La banda sonora de los últimos meses en el país del Himalaya ha sido una de las canciones de Balendra Shah llamada Nepal smiling. Con un fondo de niños felices, el candidato del partido centrista Rastriya Swatantra (RSP) rapea sobre los males de este país de 30 millones de habitantes encajado entre la India y China: «Opresión, ataques, crimen e irreflexión. Quiero que Nepal sonría». Tras una fulgurante carrera como alcalde de Katmandú, y apoyado en masa por la generación Z, la cual protagonizó grandes protestas en 2025 —tras la prohibición temporal de las redes sociales— que culminaron con 77 muertos, Shah se ha convertido en el candidato a primer ministro más votado de la historia. Una victoria que ha dejado KO a los partidos tradicionales —el Congreso Nepalí y el Partido Comunista—, los cuales llevan desde que fue abolida la monarquía, en 2008, intercambiando el poder sin lograr agotar una legislatura. Al igual que Mamdani en Nueva York (también rapero en sus inicios), sus mítines de campaña han atraído la participación masiva de jóvenes, mujeres, comunidades madheshis y simpatizantes de la diáspora, que ven en él a un líder carismático, capaz de hablar el lenguaje de la modernidad sin renunciar a la gestión, ya que antes de dedicarse a la música estudió Ingeniería Civil y en la alcaldía se enfrentó a montañas de basura y mejoró las infraestructuras de agua potable. Los críticos, sin embargo, creen que con él cambia el estilo, pero continúan la corrupción y el autoritarismo, solo que en vez de llevar el daura suruwal prefiere ir en vaqueros. También critican que su postura en las redes sociales sea belicosa e imprevisible, ya que ha criticado duramente a la India, China y Estados Unidos —los tres actores que influyen en la geopolítica nepalí— y en lugar de contestar a los periodistas prefiere ir a pódcast o a los talent shows de la tele como jurado. Su irrupción en la política ha jubilado a la vieja guardia, pero aún está por ver qué pasará cuando se quite las gafas de sol.

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