Un soltero se molesta con su cita y hace un feo desplante a la camarera: «Me voy ahora mismo»
2026-03-03 - 21:53
A sus 84 años, Marcos (84), un empresario jubilado de Valladolid, se siente más joven que nunca. Le gusta vivir, salir, bailar... Cualquier cosa, menos quedarse apalancado en casa. Solamente echa en falta la compañía de una mujer, el motivo que lo llevó a 'First Dates' la noche del martes 3 de marzo. Buscaba una señora con las mismas ganas de vivir que él, además de «alegre y decidida, que le guste el sexo, y que no pase de los 70», solicitó a Carlos Sobera. La cita de Marcos, María (76), no cumplía con los requisitos de la edad que pidió el soltero. Pero sí todo lo demás. La cocinera jubilada de origen polaco y afincada en Gran Canaria se describió como «una persona divertida con ganas de bailar, viajar y aficionada al deporte». También confesó en privado ser toda una rompecorazones, si bien ella prefiere mantener las distancias. «Claro y sincero» como afirmó ser, el vallisoletano piropeó la belleza de la soltera nada más verla entrar por la puerta del restaurante sin disimular lo mucho que le había hecho tilín al conocerla. María, sin embargo, a duras penas logró disimular su cara de decepción, dejando claro que Marcos no le gustaba y prefería a alguien más joven. «Es muy viejo para mi», apuntó en los totales. Así pues, la cocinera jubilada se aferró a los kilómetros de distancia entre Gran Canaria y Valladolid para cortar las alas a un Marcos que, apenas se sentaron a la mesa, ya mencionó la posibilidad de mudarse juntos en un futuro. No conforme con eso, también se le ocurrió al soltero un plan bastante más a corto plazo que no pareció seducir a María en absoluto. «Cuando salgamos de aquí podemos quedarnos en Madrid y conocernos más, ya que estamos. Cogemos un hotel esta noche a gusto, hablamos, disfrutamos... No es que vaya corriendo, es que convendría. Luego te vas para Gran Canaria y yo para Valladolid, pero ta es distinto. Ya hemos convivido más, ya hemos hecho el amor juntos... La felicidad es eso, entre otras cosas. Es importante quererse», ideó el vallisoletano con insistencia. Ella sacó un abanico de excusas para evitar decirle claramente que prefería volver a su isla sin paradas intermedias. Pero él no se dio por vencido tan fácilmente. «Es un poco pesado», se quejó María ante el equipo del programa. Viendo que no consiguió lo que quería, Marcos decidió cortar por lo sano: terminar de comer, y cada uno por su lado. «¿Qué hacemos aquí si no quieres dar pasos?», cuestionó, justo antes de que una de las gemelas Zapata se acercara a la mesa para llevarlos al reservado del restaurante a bailar. El soltero la cortó. «Perdona, que a lo mejor nos vamos ya. Por eso no queremos reservados. A mi no me apetece. Si no hay, no hay ¿Para qué vamos a perder el tiempo?... Cogemos, pagamos y cada uno a lo nuestro. Nos vamos y fuera, no pasa nada», espetó. Algo que a María le pareció un gesto muy feo hacia la camarera. «Si no nos entendemos, ¿para qué vamos a bailar? No me apetece. Yo me voy ahora mismo de aquí», reiteró Marcos frente a las cámaras. Ya solo quería «la cuenta y la puerta». Tras ese tenso momento, la pareja se reencontró en la decisión final, donde él reiteraba que había respetado a su cita y había sido muy claro con ella. «Quieres que yo esté contigo en un hotel. En una primera cita yo no hago eso, nunca. Estás mayor para mi y no quiero otra cita», zanjó María. Después, ella se marchó a Canarias y él para Valladolid.