Un zulo en un mueble-bar y 136.000 euros: así pasó un agente de buscar droga con su perro a venderse a los narcos
2026-02-16 - 03:35
El avance de la investigación de la «Operación Hades», más conocido como el caso del narcotúnel entre Ceuta y Marruecos, propició la detención de un nuevo agente de la Guardia Civil, que presuntamente había sido corrompido por la organización criminal. ABC ha accedido al contenido de la pieza separada sobre este funcionario que permanece en prisión provisional. Según informó el pasado viernes 'El Faro de Ceuta', el agente de la Benemérita detenido fue puesto en libertad por parte de la Audiencia Nacional tras tres meses en prisión preventiva. Se trata de un miembro del Servicio Cinológico que había reformado su casa por un importe de más de 136.000 euros y había instalado dobles fondos para esconder dinero y drogas. «Con esos dos ahí, yo no me acerco», aseguró un guardia civil destinado en el Odaifi de Ceuta a su compañero. Esta conversación se remonta a enero de 2024 cuando se estaba investigando con el máximo hermetismo la «Operación Hades». En el marco de estas diligencias, la Guardia Civil descubrió un narcotúnel por el que se pasaba drogas desde Marruecos a España. Los miembros de esta organización criminal tenían a sueldo una «estructura de seguridad» gracias a que pagaban a varios agentes que facilitaban el traslado de la droga en el ferry de Ceuta a la Península. En una primera fase de la investigación se detuvo a dos de ellos. Estuvieron durante meses en prisión provisional por estos hechos. El impulso definitivo a las diligencias se dio gracias a la confesión de uno de los máximos líderes de la banda. Este hombre dio el paso de testificar ante la juez Ana María Tardón de la Audiencia Nacional. Proporcionó evidencias claves y también dio nuevos nombres de personas implicadas en la trama del subterráneo. Con estas claves el Servicio de Asuntos Internos del Instituto Armado puso el foco en otro de los posibles implicados: Antonio R.R. Se abrió una pieza separada que culminó con su detención y su ingreso en prisión provisional ya que se le investiga por delitos de cohecho, contra la salud pública y organización criminal. Lleva en la cárcel desde el pasado mes de noviembre aunque el secreto se levantó hace pocas semanas. Los investigadores sostienen que este funcionario desempeñó un «papel fundamental» para culminar con éxito el envío de las sustancias estupefacientes. Un lucro económico a cambio del tráfico de drogas. Las cámaras de seguridad de la zona portuaria delataron su trabajo para los narcos. La secuencia aportada en el atestado se remonta al 26 de junio de 2023 cuando la organización criminal introdujo un semirremolque en el Puerto de Ceuta que tenía 1.977 kilos de hachís. Los agentes del Servicio Cinológico efectuaron una «inspección meramente superficial del semirremolque, limitándose a abrir las puertas traseras y realizar una comprobación visual sin detección alguna del contenido ilícito». Después, el vehículo se embarcó en el buque «Festivo» con destino Algeciras. Los guardias civiles que trabajaron esa tarde fueron identificados gracias a las papeletas de servicio. Uno de ellos llamó la atención de los investigadores porque estaba trabajando a las 18:05 horas cuando «no tenía nombrado servicio hasta las 22 horas de ese día». Un detalle que no pasó desapercibido. Este agente dijo a sus compañeros que «se presentó tres horas antes de su turno porque se había equivocado de horario». «Este comportamiento resulta anómalo y carente de justificación funcional, evidenciando una presencia voluntaria no motivada por razones de servicio y coincidente, además, con el paso de uno de los transportes de la organización criminal», expone el informe de Asuntos Internos. Los agentes también destacaron que sus compañeros lejos de sorprenderse por su llegada aceptaron que se pusiera a trabajar tres horas antes con el semirremolque de la banda. De ahí, denotaron una cierta connivencia entre ellos que ya están investigados en la causa y estuvieron en prisión provisional. Este trío de agentes cobraba, según afirmó el líder de la banda, una cantidad de entre 70.000 y 100.000 euros por pase de drogas. «Pese a disponer de un perro adiestrado en la detección de sustancias estupefacientes, no se detectaran los 1.977 kilogramos de hachís que se encontraban en el interior», sustenta las conclusiones. Las pesquisas silenciosas continuaron durante meses hasta que en noviembre de 2025 se practicó su detención y