Una artista afgana monta en ARCO una orgía entre las mujeres más poderosas del planeta
2026-03-04 - 08:23
Llega una nueva edición de ARCO, la número 45 , y horas antes de su apertura a los profesionales este miércoles los periodistas andábamos ayer por la tarde en los pabellones 7 y 9 de Ifema como pollo sin cabeza a la caza de las obras más caras, de las más polémicas... Y este año, en una feria bastante anodina, cuesta encontrar unas y otras. Vamos en busca de piezas de Eugenio Merino y de Santiago Sierra , que suelen estar cada año entre las más polémicas e 'instagrameables'. Desaparecido el estand de Helga de Alvear, tras la muerte de la galerista y coleccionista y el cierre definitivo de su galería en Madrid, solo hallamos obras de Sierra en el espacio de Prometeo . Son fotografías de dos acciones del artista. En una vemos la cabeza de dos chicos drogadictos con un trozo de su pelo rapado. A cambio de ello, pidieron una dosis de heroína . Esta galería italiana es la que hace unos años instaló en su estand de ARCO un ninot de Felipe VI, obra de Sierra y Merino , cuyo comprador debía quemar. Explica la galerista que tenía potenciales compradores de Latinoamérica para esta pieza, pero se echaban atrás al saber que debían quemarla, como constaba en el contrato. El ninot se ha quemado y están a la venta tanto la calavera, como las cenizas y las fotos y el vídeo documentales de la acción. También en Prometeo, obras de Zehra Dogan , una activista turca que estuvo tres años en la cárcel por plasmar en un dibujo digital la destrucción de la ciudad de Nusaybin, en 2017. A Eugenio Merino lo encontramos en su galería habitual, ADN. Bueno no al artista, sino a una de sus obras, 'Barril de derechos'. Es un barril de crudo en el que ha estampado la declaración universal de los derechos humanos, de 1948. Muy apropiado, con la que está cayendo en el Golfo Pérsico. En realidad, no le ha dado tiempo a inspirarse en esta guerra, aunque tal vez sí en el ataque de Estados Unidos a Venezuela y el control del petróleo en este país. Pero ni Sierra, ni Merino. Este año la pieza que atraerá más miradas de los visitantes a ARCO será, sin duda, 'Pan, trabajo y libertad', de la artista, performer y activista afgana Kubra Khademi (1989) , en el estand de la galería Eric Mouchet. Estudió en la Universidad de Bellas Artes de Kabul. Vive en el exilio en París desde 2015. Nombrada caballero de la Orden de las Artes y las Letras en 2016, obtuvo la nacionalidad francesa en 2020. Su trabajo, en el que aborda asuntos como los derechos de las mujeres y las niñas en su país, la justicia social, resulta muy incómodo a los talibanes y por eso tuvo que huir de Afganistán a causa de su performance 'Armor'. Se puso una armadura y comenzó a caminar por las calles de Kabul. Recibió numerosas amenazas de muerte. Sus obras son humorísticas y provocadoras, abordan la emancipación sexual y el poder de las mujeres en una sociedad dominada por hombres. 'Pan, trabajo y libertad', lema de la lucha de las mujeres afganas , da título a este trabajo, una performance que no es más que una pieza de teatro, que se muestra en ARCO. Tiene su origen el 3 de marzo de 2022, cuando Khademi escribió una carta abierta a mujeres con influencia política para que formasen un gobierno afgano en el exilio «con el fin de lograr un cambio duradero e inaugurar una nueva era para las mujeres [las niñas y las minorías], una nueva era para Afganistán y una nueva era para el mundo». Se dirige a mujeres como Angela Merkel, Kamala Harris, Hillary Clinton, Ursula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea), Claudia Sheinbaum (presidenta de México), Jacinda Arden (exprimera ministra de Nueva Zelanda), Ellen Johnson Sirleaf (expresidenta de Liberia y premio Nobel de la Paz), Roselyne Bachelot (exministra de Cultura francesa), Sanna Marin (exprimera ministra de Finlandia), Margaret Thatcher (fue primera ministra del Reino Unido), Benazir Bhutto (exprimera ministra de Pakistán) y la propia Kubra Khademi. Les pedía la artista que utilizaran su poder y unieran fuerzas para luchar por los derechos de las mujeres en Afganistán y en todo el mundo. Esa carta nunca tuvo contestación y estas obras son la respuesta de la frustración de Kubra Khademi a ese silencio. Ideó unas performances en las que estas poderosas mujeres aparecieran desnudas a tamaño natural en gouaches sobre papel. Las sitúa en el 'hamman', el único lugar donde las afganas gozan de libertad de palabra, y organiza una orgía sexual entre ellas. En otra obra aparecen tomando las armas. La artista, que hará una performance el 8-M, para conmemorar el Día de la Mujer, en Réplika Teatro (a las 18 horas, con entrada libre), atendía este martes a la prensa junto a sus obras: «Escribí esa carta abierta desesperadamente. Veía que las mujeres y las minorías perdían los derechos básicos. Estaba muy triste y muy sorprendida de que los líderes del mundo dejaran que sucediera, sin decir nada. Yo conocía a muchas personas en Europa, en Francia, y pensé que publicarían mi carta, pero nadie la publicó. Estaba muy decepcionada, mi desesperación cambió a una gran tristeza y decepción. Hasta que dije: 'Bueno, si nadie lee mi carta, yo haré que el mundo la lea y también la vea '. Y así pinté a estas mujeres poderosas. Somos mujeres, luchamos para llegar a algún lugar, a tener algún poder, y no poder usarlo en favor de otras mujeres es muy triste».