Una borrasca cada cinco días: enero-febrero ha sido el más lluvioso en 47 años
2026-03-12 - 11:33
El bimestre enero-febrero de 2026 ha sido extraordinario. Ha dejado en el conjunto del país 243 litros por metro cuadrado, lo que supone más del doble de lo normal: hasta un 209%. Una cifra que ha convertido este enero-febrero en el más lluvioso de los últimos 47 años. Solo lo superan el mismo periodo de 1966 (dejó 245 l/m2) y el de 1979 (con 279 l/m2). Los Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha hecho balance sobre el invierno. Los datos de la agencia apuntan a que la estación que discurre entre diciembre y febrero ha sido muy húmeda, con una precipitación media en la Península de 323 l/m2. Representa el 171% del valor normal respecto al periodo de referencia (1991-2020). En conjunto, se trata del octavo invierno más húmedo desde el comienzo de la serie en 1961, y el tercero del siglo XXI, detrás de los inviernos de 2009-2010 y 2000-2001. Pero en todo el invierno destaca el periodo comprendido entre el 29 de diciembre y el 11 de febrero, cuando cruzaron el país un total de once borrascas encadenadas en mes y medio. Ha habido, en promedio, una nueva cada cinco días. «No ha sido nada normal lo ocurrido este bimestre», ha asegurado el portavoz de la Aemet, Rubén del Campo. Numerosas localidades, de hecho, han superado su récord de días con precipitaciones. La estación de Alvedro (La Coruña) tiene el podio, con 80 días de precipitaciones apreciables (≥0,1 mm), lo que supera el anterior récord de 74 días del invierno 2020-21. En Gijón, el Musel ha llegado a los 68 días de precipitaciones (frente a la anterior marca de 66 días); Oviedo ha tenido 60 días consecutivos, Talavera la Real (Badajoz) y el aeropuerto de Jerez de la Frontera (Cádiz) 55 días, entre otros ejemplos. Las lluvias extraordinarias han servido para dejar atrás definitivamente la sequía incluso en la cuenca del Guadalquivir, que llevaba sumida en una sequía estructural desde hace ya una década. Con datos de los últimos doce meses, solo en algunos puntos de Asturias, Cantabria y País Vasco se han registrado menos precipitaciones del promedio. «No es del todo extraordinario que en España acaben las sequías con lluvias extraordinarias», ha dicho Del Campo. Los trenes de borrascas se dan ocasionalmente en el país. Lo que sí ha sorprendido es la cantidad de agua que ha dejando alguna de estas borrascas, como fue el caso de Leonardo y los 600 litros por metro cuadrado que arrojó en Grazalema en un día. Detrás, ha explicado Del Campo, puede estar la huella del cambio climático. En cuanto al balance de las temperaturas, en la España peninsular la temperatura media ha sido de 7,6 grados, lo que implica un grado más del promedio respecto a 1991-2020. Esto significa que el invierno ha sido muy cálido, el noveno con mayor temperatura desde el comienzo de la serie en 1961 y el sexto del siglo XXI. Hay que remontarse ocho años para encontrar un invierno con temperaturas por debajo de la media (el de 2017-2018). De los ocho últimos inviernos seis han sido muy cálidos y dos cálidos.