Una Casa de Campo del Este, regular la doble fila y restringir grandes eventos: el Madrid que proponen sus vecinos
2026-02-07 - 07:05
Con el objetivo de adaptar la normativa a la realidad urbana de Madrid y los nuevos desafíos, el Ayuntamiento está elaborando el Plan Estratégico Municipal (PEM). A finales de 2025, el Gobierno municipal aprobó el borrador del documento y, ahora, se encuentra en la fase de consulta del procedimiento de evaluación ambiental. En este punto, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm), ha presentado una serie de propuestas para que la ciudad evolucione de forma "más humana y sostenible, afronte mejor las actuales crisis y sea más vivible". Entre ellas, propone crear una "Casa de Campo del Este" en el entorno de las Lagunas de Ambroz para proteger este humedal, controlar la carga y descarga y la "doble fila" para reducir las emisiones de los vehículos, regular la celebración de eventos multitudinarios o un plan para retirar el amianto que queda. El representante vecinal valora "de forma positiva" el grado de incorporación de diversas líneas de trabajo planteadas en el borrador del PEM pero, a su juicio, "todavía permanecen elementos que no se han tenido suficientemente en cuenta". Por ello, divide en siete bloques las sugerencias que ha presentado a la Dirección General de Transición Energética y Economía Circular de la Comunidad de Madrid, quien emitirá unas consideraciones ambientales con las que el Ayuntamiento de la capital terminará de construir el plan. Con respecto a la conservación de la infraestructura verde y azul de la ciudad, sugiere proteger las Lagunas de Ambroz y el Cerro Almodóvar como gran espacio natural de las posibles urbanizaciones que puedan desarrollarse alrededor y denominarlo la "Casa del Campo del Este". Alerta de que "cualquier urbanización perimetral intensiva alterará la ecología, hidrogeología, conectividad...", por lo que el ámbito ha de protegerse "como gran espacio natural, evitando el esquema de parque fragmentado rodeado de urbanización". Este humedal de Vicálvaro ocupa alrededor de 700 hectáreas entre Vicálvaro y San Blas-Canillejas y surgió después de que una empresa minera dejase de explotar el terreno durante más de treinta años. Ahora, promotores urbanísticos tienen interés en construir alrededor de este espacio. Además, pide que se diferencien tipologías porque "no es lo mismo un parque urbano de estancia que un espacio natural de biodiversidad", por lo que el PEM debe incorporar estándares de diseño y gestión con limitación de iluminación intrusiva y control de accesos y de usos masivos. El segundo bloque se refiere, precisamente, al agua urbana y su recuperación y apunta a un caso concreto: el arroyo de la Gavia. La propuesta municipal es crear un viaducto por el que circule el autobús de tránsito rápido (BRT) sobre el arroyo en la etapa 2 del desarrollo de Valdecarros. La Fravm sugiere una alternativa: reubicar el cruce hacia un punto ya antropizado como el espacio junto a infraestructuras existentes de la M-31 y "evitar nuevas infraestructuras de cruce en el tramo sensible del valle". Así, defiende que primero se ha de proteger y recuperar los arroyos, humedales, vaguadas, etc., y luego integrar los usos compatibles. "Que un estudio evalúe explícitamente cómo las decisiones de urbanización y nuevas infraestructuras afectan a la escorrentía, la calidad del agua y el riesgo de inundación". En esta misma cuestión propone que el documento incorpore un estándar mínimo de drenaje sostenible en actuaciones urbanas y reurbanizaciones. Proteger las zonas naturales de la capital influye en el efecto isla de calor, que incrementa las temperaturas en ciertas zonas de la ciudad con respecto a sus áreas circundantes por la actividad humana o por materiales como el hormigón o el asfalto... Además, la Fravm invita a que el PEM contemple metas de sombra y arbolado en la capital, una red de refugios climáticos y adoptar un enfoque de ‘ciudad esponja’ con superficies más permeables como herramienta doble: reducir inundaciones y bajar la temperatura urbana. Una estrategia logística que regule la carga/descarga A la calidad del aire dedica gran parte de sus sugerencias para pedir, además de incorporar en el Plan Estratégico un capítulo específico de salud ambiental, que analice la exposición y su relación con el tráfico, calefacciones, logística, obras y focos industriales/energéticos; definir un calendario sobre contaminantes que valore impactos acumulativos del crecimiento de viajes, la distribución urbana, nuevas urbanizaciones, obras y episodios de calor. Muchas de las propuestas se encaminan a reducir el tráfico motorizado para minorar las emisiones, con medidas urbanísticas asociadas como el diseño de las calles, la reducción de la capacidad del paso u otras medidas de calmado. También mediante una estrategia de logística urbana que controle la doble fila y la carga y descarga. Igualmente, pone el foco en la contaminación que producen las obras y en la presencia de amianto. En primer lugar, señala a la elaboración de un censo georreferenciado de elementos con este mineral en el municipio. Una vez detectados todos los puntos, crear un programa de retirada planificada y priorizada con calendario y financiación, priorizando centros educativos y dotaciones sensibles, barrios vulnerables y elementos de alto riesgo. Para que no suceda como en la obra de Doctor Esquerdo, 138, cuando los vecinos se preocuparon por si la demolición del edificio podría ser perjudicial para la salud, propone establecer un marco mínimo de exigencias en obras y demoliciones y crear un servicio de apoyo para comunidades de propietarios. Medidas contra el impacto de los grandes eventos La Fravm acuñó un nuevo término, la "eventificación", para referirse a la realización de eventos masivos en distintas zonas de la ciudad de forma continuada y constante y sin planificación ni sostenibilidad alguna. De hecho, el borrador del PEM reconoce -y así lo recoge la asociación vecinal- la presencia creciente de grandes conciertos o eventos en espacios públicos y "asume como objetivo la celebración de eventos sostenibles", así como la necesidad de equilibrar la dinamización asociada a eventos culturales con su impacto sobre la vida cotidiana y evitar procesos de saturación. Sin embargo, "no incorpora un marco operativo suficiente que permita garantizar el derecho al descanso", sostiene el representante de los vecinos madrileños. Por eso, entre las medidas para reducir el impacto de los grandes eventos, primero hay que definir qué se considera un evento multitudinario: según el umbral de aforo, la duración, el montaje y desmontaje, el número de jornadas y los horarios. Tras ello, sugiere establecer criterios de capacidad de carga por enclaves o barrios para descongestionar algunos escenarios, como la frecuencia anual, el número máximo de jornadas o limitación de tramos horarios. Además, para permitir la celebración de eventos multitudinarios, "se ha de exigir un análisis previo incluya impactos acústicos, movilidad, emisiones asociadas, residuos, afecciones a espacios verdes y seguridad, incorporando impactos acumulados, no evento a evento". Cuando no sea posible garantizar el cumplimiento de los estándares, la solución es limitar el calendario o reubicar el evento, sostiene la Fravm. También se deberá elaborar un plan de movilidad y reforzar el régimen de inspección y sanción, "con cláusulas de suspensión en caso de incumplimientos reiterados o superaciones graves". Entre las sugerencias ambientales para integrar en el Plan Estratégico Municipal, la federación incluye actualizar el Plan Director de Movilidad Ciclista con un calendario y presupuesto, fijar un paquete de medidas estructurales para evitar "puntos negros de ruido" como rediseñar calles, reducir la velocidad y el tráfico de paso y dar prioridad al transporte público; un inventario público de los suelos vacantes y degradados y un programa de recuperación de los mismos; y "una senda de cierre de la incineración con medidas de transición" en el Parque Tecnológico de Valdemingómez. El Ayuntamiento lleva prácticamente dos años trabajando en el PEM. En un primer momento, iba a ser una modificación del Plan General de Ordenación Urbana de 1997, pero por "sus largos procesos de tramitación y su rigidez", el Gobierno municipal decidió optar por la flexibilidad del Plan Estratégico. Tras registrar el borrador inicial, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso tiene que revisar toda la documentación de la normativa y emitir, a lo largo del primer semestre de 2026, un documento de alcance con consideraciones ambientales para terminar de construir la propuesta. Una vez concluido este proceso, el PEM volverá al Ayuntamiento de la capital, que cuenta con poder llevar el documento a la Junta de Gobierno municipal en el primer cuatrimestre de 2027 para recibir la luz verde inicial antes de que finalice la legislatura.