Una ciudad argentina crea un programa para adoptar caballos sueltos y atajar un problema histórico
2026-03-25 - 06:20
En la postal mental que muchos tenemos de la Patagonia abundan los lagos, las montañas nevadas y los horizontes infinitos. Allí se encuentra San Carlos de Bariloche, conocida simplemente como Bariloche, una ciudad turística del sur de Argentina famosa por su cercanía al Parque Nacional Nahuel Huapi y por su arquitectura de inspiración alpina. Pero lo que puede resultar más sorprendente para quien la imagina como destino idílico es que allí también existe un problema creciente debido a la presencia de caballos sueltos deambulando por sus calles y carreteras. El municipio ha decidido abordar esta situación con una medida inédita, la creación de un Programa Municipal de Adopción Responsable de Equinos. La iniciativa pretende dar una salida institucional a los caballos capturados en la vía pública, muchos de ellos aparentemente abandonados o sin un titular legal identificable. Pero para entender por qué una ciudad como Bariloche necesita un plan así conviene contextualizar cuántos caballos hay, qué funciones cumplen y cuál es la realidad social que explica su presencia en entornos urbanos. Una ciudad turística con tradición ecuestre Bariloche cuenta con unos 150.000 habitantes y una fuerte impronta turística. En su entorno rural y periurbano el caballo ha tenido históricamente funciones de trabajo como transporte en zonas de difícil acceso, el apoyo en tareas forestales y ganaderas y, más recientemente, un uso recreativo vinculado a las excursiones y rutas para los visitantes. No existe un censo público detallado y actualizado del número exacto de caballos, pero Argentina es uno de los países con mayor población equina del mundo, superando ampliamente los dos millones de ejemplares, y la región patagónica mantiene una presencia significativa de equinos tanto en ámbitos rurales como urbanos. En ciudades intermedias como Bariloche, no es extraño que haya cientos de caballos registrados y un número indeterminado en situación irregular o sin documentación al día. En muchos casos, los animales pertenecen a familias que los utilizan para trabajos informales o los mantienen en terrenos sin un cierre adecuado. Cuando se escapan o son directamente abandonados, terminan deambulando por las avenidas y carreteras, con el consiguiente riesgo para conductores y peatones. Accidentes, abandono y vacíos legales El área de Sanidad Animal municipal realizó 49 intervenciones de captura segura desde septiembre de 2024, tras la incorporación de un tráiler específico para el traslado de equinos. Algunos animales presentaban signos compatibles con abandono, malnutrición severa (incluida caquexia) y lesiones cortantes, hasta el punto en el que tuvo que intervenir el Ministerio Público Fiscal. Hasta ahora, el consistorio se movía en un terreno legal difuso. Existían ordenanzas antiguas pero no un procedimiento claro sobre qué hacer cuando el propietario de un caballo no aparecía. El nuevo programa, creado mediante resolución ejecutiva, cubre ese vacío. El protocolo establece que todo caballo capturado será evaluado por un veterinario, desparasitado, registrado y estabilizado si presenta patologías. Si su titular legal no lo reclama dentro de los plazos legales, previo pago de multas y gastos, el animal pasa a custodia municipal y puede ser adoptado. Cómo funciona la adopción responsable de un caballo Quien quiera hacerse cargo de uno de estos caballos deberá acreditar que dispone de un recinto con un cierre perimetral que impida que el animal vuelva a la vía pública. También tendrá que firmar una declaración jurada de tenencia responsable, registrar el equino a su nombre en un plazo máximo de diez días hábiles y presentar cada seis meses un informe veterinario certificado. Además, el municipio podrá realizar inspecciones aleatorias sin aviso. El incumplimiento de cualquiera de las condiciones derivará en la revocación de la adopción y el secuestro preventivo del caballo.