Una oncóloga avisa del alimento que las mujeres mayores de 50 años deberían comer menos
2026-01-25 - 21:05
Cada año se diagnostican miles de casos de cáncer de mama en todo el mundo, una cifra que recuerda la importancia de prestar atención a los factores que sí dependen de nosotras como la prevención. Aunque no podemos modificar la genética ni evitar por completo el riesgo, los especialistas insisten en que ciertos hábitos pueden influir en cómo envejece nuestro organismo y en cómo responde nuestro cuerpo a los cambios hormonales propios a partir de los 50. Así lo explica la doctora Preeti Subhedar, jefa de cirugía mamaria de la Región Central de Hackensack Meridian Health. "La dieta es uno de los pocos factores de riesgo que podemos controlar". Y señala cómo la alimentación también puede influir el riesgo de padecer cáncer y otras patologías crónicas como enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo 2. En especial, un alimento muy habitual cuyo consumo conviene moderar porque tiene un impacto directo en los niveles de azúcar y en el equilibrio del organismo en general. El alimento que conviene limitar a partir de los 50 La oncóloga señala que las mujeres de más de 50 años deberían "limitar alimentos con un índice glucémico alto, como el pan blanco, el arroz blanco, los bagels, los pasteles, los cereales azucarados y las bebidas". Eso no significa que debamos desterrarlos de nuestra dieta. Podemos consumirlo, pero de forma ocasional. Y es que estos alimentos provocan picos de glucosa y esa respuesta se controla peor con la edad. "Los alimentos con un índice glucémico (IG) alto provocan un aumento rápido del azúcar en sangre, lo que provoca un aumento repentino de la liberación de insulina. Los alimentos con un IG bajo liberan azúcar lentamente, manteniendo estables los niveles de insulina durante un largo periodo", afirma. También advierte que "los alimentos con un IG alto promueven la liberación de insulina y del factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1), lo que provoca un crecimiento descontrolado de células anormales, como las cancerosas", explica Subhedar. "Los alimentos con un IG alto también pueden promover la inflamación y la liberación de radicales libres, lo que crea un entorno celular que favorece la formación de células cancerosas", añade. Qué comer en su lugar y por qué importa tanto Aunque la recomendación principal es reducir los carbohidratos de alto índice glucémico, la oncóloga apunta que la clave está en el equilibrio. Apostar por cereales integrales, frutas enteras, verduras, legumbres o proteínas magras favorece una digestión más lenta y estable, además de un mejor control del azúcar. Por eso, recomienda llevar una dieta como la Mediterránea. "Es la dieta más parecida que ayuda a limitar los alimentos con IG alto y promueve el consumo de alimentos con IG bajo", explica. "Se basa principalmente en verduras, utiliza grasas saludables (como el aceite de oliva) y limita el consumo de carnes rojas y procesadas". La experta recuerda que, después de los 50, estos pequeños ajustes son esenciales. Tener los niveles de glucosa más estables contribuye al bienestar diario y a un envejecimiento más saludable. Además, la doctora recomienda mantener un peso saludable, hacer ejercicio de intensidad moderada y limitar el consumo de alcohol para reducir el riesgo de cáncer de mama.