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Una 'Predator' robótica y de serie B con el protagonista de 'Reacher' en Netflix: así es 'Máquina de guerra'

2026-03-10 - 19:03

La serie Reacher, de Prime Video, plataforma para la que también hizo Juego de niños, ha propiciado la irrupción de Alan Ritchson como rostro de acción. Una faceta que el actor de imponente presencia sigue cultivando en Máquina de guerra, estreno destacado de Netflix. La película muestra a un grupo de aspirantes a rangers, la rama más preparada y de elite del ejército estadounidense, que en el desarrollo de la prueba final recibe el ataque de una máquina robótica gigante. Una aparición que se debe a la caída de un asteroide y que supone el preludio de una invasión alienígena. Patrick Hughes, director de Los mercenarios 3 y de las dos entregas de El otro guardaespaldas, firmante a su vez de El hombre de Toronto para Netflix, cuenta con Ritchson como cabeza de cartel de un reparto en el que como secundarios figuran Stephan James, Jai Courtney, Esai Morales y Dennis Quaid. Crítica de 'Máquina de guerra' La acción militar estadounidense, con su sustrato patriota y sus valores en torno al sacrificio, el compañerismo y la resistencia, está muy presente en la ficción. Máquina de guerra cruza dicho componente con la ciencia ficción relacionada con la invasión alienígena para constituir, además de otro paso delante de Alan Ritchson como rostro del género, una entretenida variante robótica de Predator con la que Netflix también abraza la serie B. La inspiración en el preciado clásico de John McTiernan asoma en el uso del láser y el mapeo de la zona para detectar enemigos por parte de la máquina gigante que persigue a los curtidos aspirantes a rangers y en aspectos como la eliminación, la caza y la supervivencia en medio de la naturaleza. Fuera de eso, las diferencias son enormes, pero las modulaciones están ahí. A su vez, la premisa activa igualmente el recuerdo de la rescatable Comando Kill, uno de los trabajos de la primera etapa de Vanessa Kirby. Patrick Hughes sabe manejar los elementos introducidos y aplicarlos de una manera sencilla, directa y básica que guarda parentesco con los títulos de acción de la vieja escuela. El atractivo se extiende a su claro lado de serie B, manifestado principalmente en el diseño de la amenaza mecánica extraterrestre, que hace pensar en propuestas como Robots. La invasión (aquel filme con Ben Kingsley y Gillian Anderson) o incluso en RoboCop (los ED-209). El mencionado diseño genera afinidad al mismo tiempo que indica el perfil modesto de los efectos digitales (la secuencia con el blindado...). Un rasgo que aparte conecta con los filtros y estándares habituales de Netflix, notándose que es una producción concebida para el streaming. En su rango, la ciencia ficción de Máquina de guerra entraña eficacia, como la que consigue en el proceso previo a pesar de que intervenga lo funcional. La durísima preparación para ser rangers y la determinación revestida de trauma del protagonista, un zapador con el único objetivo de lograr lo que quería alcanzar junto a su hermano, muerto en Afganistán, ejercen su efecto, al igual que la evolución interna (la mirada hacia el equipo, el liderazgo), la estructura 'circular' y la propia actuación de Ritchson, sólida en sus parámetros. El filme, con escenas que denotan que, más allá de Predator, Hughes se ha fijado en El último superviviente (la caída por la cuesta), Máximo riesgo (el momento con la cuerda) o Aliens. El regreso (el inicio del enfrentamiento final), allana el camino para una secuela. Una senda que, como se anuncia, implicará la ampliación del relato y de la ambición desplegada.

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