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Urdangarin atribuye el «ataque» que sufrió por el caso Nóos a un intento de desgastar de la Corona

2026-02-02 - 11:55

« Soy un Iñaki distinto . Disfruto de los planes sencillos, de mi familia, de mis hijos, de vivir en pareja en paz, de mi profesión y de estar bien conmigo mismo». Con esta frase cerró Iñaki Urdangarin su entrevista en la doble entrega de 'Lo de Évole', que fue emitida anoche en La Sexta. Fueron casi dos horas de relato en primera persona. Quien fuera miembro de la Familia Real por su matrimonio con la Infanta Cristina repasó su vida hasta ahora: desde la boda que lo situó en el foco institucional hasta lo que él mismo definió como su «renacimiento» tras la cárcel y el divorcio. En ese recorrido, deslizó en todo momento la idea de que durante los años del caso Nóos se sintió utilizado. « El ataque que sufrimos nosotros era, indirectamente, un ataque a la institución », afirmó. A su juicio, la dimensión pública y mediática que alcanzó el caso fue «desproporcionada» y respondió, en última instancia, a un intento de desgaste de la Corona en tiempos de Juan Carlos I. « Pensar que yo era la caza que querían era irrisorio . Yo era un eslabón pequeño, caza menor. La voluntad de erosión iba más allá de mí», explicó. Se mostró como una víctima y en ningún momento se disculpó, pese a que una sentencia le condenó a cumplir 5 años y 10 meses de cárcel, y a abonar una multa de 513.553,68 euros por malversación, prevaricación, fraude, dos delitos fiscales y tráfico de influencias. La entrevista arrancó en el origen: el deportista de élite que, tras casarse con la Infanta Cristina, dio un salto a otra dimensión pública. A Évole le confesó que le enamoró de ella su cercanía, su inteligencia y su valentía. «Conmigo lo fue al apostar por mí», recordó. Después llegaron los años en Barcelona: el balonmano profesional, la vida familiar, los hijos y una imagen que el propio presentador definió como la de «los modernos de la Familia Real». Urdangarin esbozó una media sonrisa al responderle: «No era un esfuerzo ni una pose. Era nuestra manera de vivir. Nos gustaba el deporte, cumplir con nuestras obligaciones, estar con nuestros amigos. Era natural». Sobre su encaje dentro de la Familia Real, destacó que en aquellos tiempos, con Juan Carlos I, según él, la prioridad constante era la Corona, por encima de las relaciones personales. «Se defendían antes los intereses institucionales que los familiares. Incluso de puertas adentro no existía un criterio más familiar y menos institucional. Yo eso lo echaba de menos . La defensa de la institución estaba por encima de todo», explicó. Urdangarin lamentó que durante el tiempo en que todo le iba bien se fue «creando necesidades que no tenía» y se abandonó «a la inercia de un sistema» que le absorbió y que, a la vez, nunca terminó de aceptarle. «Tampoco recibes reacciones muy sinceras de lo que debes hacer, por ejemplo qué necesidad tenía de comprarme la casa que me compré en Barcelona, ninguna», aseguró. Sobre la creación del Instituto Noos, sigue pensando que «las cosas estaban bien hechas, la voluntad y el espíritu era auténtico y tenía proyectos que aportaban un valor positivo a la sociedad, trabajábamos con un propósito de impacto social muy alto, y trabajamos mucho, eso me llena de orgullo». « No íbamos con la idea de sacar dinero , era unos productos de altísimo nivel y calidad y la voluntad del instituto Nóos era aportar ideas y valor; nunca hubo otra voluntad y menos la de delinquir, nunca», apuntó. En 2009, interlocutores de la Casa Real le obligaron a dejar el Instituto Nóos y a irse a Washington como consejero de Telefónica. Para él, dejar su trabajo fue «muy doloroso»: «Fue una medida para poner distancia, un cordón sanitario. Había que soltar lastre con Iñaki y que se defienda solo». Estando en EE.UU. Juan Carlos I envió a Fernando de Almansa para convencerle a él y a la Infanta Cristina de que se tenían que divorciar para proteger a la Corona. La hermana del Rey se negó y poco después el entonces Príncipe de Asturias le llamó por teléfono para convencerle de que el divorcio era la única solución. Ellos, sin embargo, siguieron adelante y en septiembre de 2011 se produjo el registro a la sede del Instituto Nóos y todo cambió. Después de trece años que calificó de «durísimos» y admitir que la etapa en prisión terminó de quebrar su matrimonio, reconoció que su regreso a la vida cotidiana no fue sencillo. Ahora centra su actividad profesional en su labor como coach al frente de su proyecto Bevolutive. La entrevista fue grabada en Barcelona, pocos días después de cumplir 58 años, en plena promoción de su libro 'Todo lo vivido' (Grijalbo). No fue su primera conversación pública en esta nueva etapa: en las últimas semanas ha pasado por distintos medios y formatos. En todos ellos se presenta de la misma manera: como una víctima que asegura haber perdonado, pero que no olvida lo vivido.

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