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Venezuela doblega a EE.UU. en la final del mundial de béisbol y Trump propone convertir al país en el «estado 51º»

2026-03-18 - 07:00

Tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de este año, Donald Trump dice que él «está al mando de Venezuela», decide lo que ocurre con el petróleo del país sudamericano (como el corte de suministro a Cuba) y tiene atada en corto a la actual presidenta, Delcy Rodríguez. Pero lo que el presidente de EE.UU. no puede controlar -al menos, de momento- es que Venezuela derrote a EE.UU. en batallas deportivas. Y eso es lo que ocurrió este martes, en una cita de la máxima importancia: la final del Clásico Mundial del Béisbol, una especie de 'mundial' que enfrenta a los mejores combinados nacionales cada cuatro años y en el que Venezuela se impuso 3-2 a EE.UU. Había mucho en juego, dentro y fuera del terreno de juego . El béisbol es el deporte estadounidense por antonomasia, el llamado 'pasatiempo de América', aunque el más popular sea el fútbol americano. En la liga profesional del país, la MLB, juegan los mejores jugadores del mundo, muchos de ellos de Venezuela, donde el béisbol es el deporte rey. Pero era imposible separar la final de la situación que viven ambos países tras la operación militar para la captura de Maduro decretada por Trump . Muchos venezolanos, después de más de dos décadas de régimen chavista, están entre la esperanza de que la caída del dictador sea el primer paso a una transición democrática y la desesperación por la comodidad que Trump muestra con la permanencia en el poder de Rodríguez, que fue vicepresidenta con Maduro. El partido se jugaba además en Miami, la principal ciudad de Florida, que acoge la mayor comunidad venezolana de EE.UU., muchos de ellos fervientes opositores al régimen chavista. Trump ya había calentado el partido con alguna chanza tras la semifinales, en el que Venezuela se impuso a Italia (4-2). «Están jugando realmente bien. ¡Muchas cosas buenas están pasando a Venezuela últimamente! ¿Me pregunto de dónde viene esta magia?», reaccionó el presidente en un mensaje en sus redes sociales, que remató con una apelación a que Venezuela se convierta en el 51o estado de EE.UU. «Estado 51o, ¿qué os parece?». Venezuela no es el primer país al que Trump ha llamado a convertir en un nuevo estado integrante de la primera potencia mundial. Insistió mucho con hacerlo con Canadá nada más regresar a la Casa Blanca el año pasado, como después hizo con Groenlandia. El equipo venezolano, sabedor de la sensibilidad del asunto, ha hecho esfuerzos por no meterse en asuntos políticos durante todo el campeonato. Prefirieron hablar en el campo este martes, ante un equipo estadounidense que era el gran favorito. Los locales, cuyas estrellas muchas veces prefieren quedarse en casa en los torneos nacional para evitar problemas con los equipos que les pagan, acudieron este año con la mejor selección de la historia de este torneo, que arrancó hace veinte años. Su equipo estaba cargado de 'All Star', campeones y números uno como Aaron Judge. En el campeonato, los estadounidenses consiguieron enderezar el rumbo después de un inicio desastroso. Italia, que ha sido el equipo revelación, les ganó en la fase previa. Se clasificaron de milagro para las rondas finales. Los aficionados estaban furiosos y miraban con envidia la pasión y el compromiso de otros equipos poderosos en béisbol, como República Dominicana o la propia Venezuela. Pero lograron imponerse a los dominicanos -el segundo país con más jugadores en la MLB, después de EE.UU. y por delante de Venezuela- y se colaron en la final. Jugaron el partido definitivo en casa, aunque en tribunas del estadio LoanDepot Park tenían más color y ruido venezolano. Se adelantaron los vinotinto -aunque jugaban con chamarra azul- con un 0-2, que fue igualado hacia el final del partido por los estadounidenses. Pero fueron definitivos los lanzadores venezolanos -en especial, Eduardo Rodríguez, que ajustició uno tras otro a los bateadores locales- y Eugenio Suárez, que logró el bateo decisivo para dar la carrera que daría la victoria a su país. Con el 'strike' final que dio la victoria a Venezuela, Suárez, cubierto con una bandera venezolana, se tiró de rodillas al suelo, con los brazos en alto y dando gracias a Dios. «Nadie creía en Venezuela y ahora somos campeones», celebró. Era el primer título para el país en este torneo. «Logramos esta felicidad tan bonita que necesitaba mi país , mi país se merece todo lo bonito del mundo», dijo después su compañero Luis Arráez en los micrófonos de Fox. «Les dimos esa alegría, les hicimos sonreír a todos». La fiesta en el campo fue monumental. Los integrantes del combinado venezolano cantaron el himno nacional a pleno pulmón, muchos con lágrimas en los ojos. La celebración debió ser igual de grande en Caracas. Sin duda lo buscó aprovechar la presidenta Rodríguez. «Este triunfo es la victoria de la pasión, el talento y la unión que nos caracteriza como venezolanos», dijo en un mensaje en redes sociales. Después, anunció que el jueves sería «día de júbilo nacional, no laborable« para que «nuestra juventud salga a las plazas, a los parques y a las canchas a festejar». «¡Mañana todos al gran concierto Venezuela triunfa unida!», cerró en su mensaje, con clara intención de sacar partido político a la victoria deportiva, en un momento en el que necesita consolidarse como líder. Trump, que también ha convertido el deporte en arma política y que no deja de recibir a equipos campeones en la Casa Blanca y de aparecer en grandes citas deportivas, tampoco tardó en reaccionar al resultado de la final. Lo hizo incomodando a los venezolanos con otra alusión a la posibilidad, sea seria o no, de convertir al país en el 51o estado de su país. «¡Estatidad!», escribió en un mensaje con mayúsculas.

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