«Veo pacientes de 14 años con 190 kilos»: Vall d'Hebron prueba si fármacos antiobesidad como el Ozempic son para niños
2026-03-03 - 14:33
El 14% de los niños y el 8% de las niñas padecen obesidad y entre un 7% y un 10% de los casos tiene base genética. Especialistas de la Unidad de Obesidad Infantil del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, que llevan años estudiando la enfermedad, coinciden en que la batalla contra la esta epidemia del S. XXI "no se gana solo con dietas ni balances calóricos, sino que se construye con una mirada integral centrada en la salud global, que entiende que ningún niño elige su contexto». Por este motivo, a la práctica de ejercicio físico y a una buena nutrición, los expertos añaden como «herramienta complementaria» para luchar contra la patología en la población pediátrica, el uso de fármacos de nueva generación con una acción similar al Ozempic, que está solo indicado a partir de los 18 años y financiado en casos de diabetes tipo 2. Así, el hospital barcelonés está llevando a cabo diversos ensayos clínicos pra probar los efectos en los adolescentes de los fármacos antiobesidad de última generación que ya se usan en adultos como la semaglutida (Wegovy), que está indicada en mayores de 12 años, o la liraglutida (Saxenda), que puede administrarse a partir de los seis. La tirzepaida (Mounjaro) es para adultos, a partir de 18 años. «Tenemos pacientes con más de 190 kilos con 14 o 15 años» señala el doctor Eduard Mogas , responsable de la Unidad de Obesidad Infantil del Vall d'Hebron que defiende la cobertura pública de este tipo de fármacos para este segmento de la población. "Si finalmente demuestran efectividad en la vida real, evidentemente, deberían estar financiados", señala el especialista en declaraciones a ABC. Maria Clemente , jefa de la Sección de Endocrinología Pediátrica del centro barcelonés, subraya, sin embargo, que "el tratamiento farmacológico está indicado en algunos casos, pero es importante subrayar que nunca funciona por sí solo. Debe ir acompañado de cambios en el estilo de vida y apoyo emocional». La Unidad de Obesidad Infantil colabora estrechamente con la Unidad de Tratamiento Integral de la Obesidad de Adultos, coordinada por la doctora Andrea Ciudin , y con el Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR), donde se investigan las causas y mecanismos de la obesidad para avanzar hacia tratamientos más personalizados. En la edad adulta, mantener la obesidad a raya puede reducir hasta un 80% la diabetes tipo 2, un tercio de las enfermedades cardiovasculares y cerca de un 20% de los cánceres. Coincidiendo con el Día Mundial de la Obesidad, un año después de su presentación y dos desde su puesta en marcha, la Unidad de Tratamiento de la Obesidad Infantil del vall d'Hebron hace balance y anuncia que ha ampliado su dispositivo asistencial con la incorporación de un equipo de Medicina Física y Rehabilitación, que integra la actividad física como parte del tratamiento. En el último año ha realizado 200 primeras visitas , ha pasado de atender de 6 a 9 nuevos casos semanales y actualmente realiza seguimiento activo a más de 380 niños, niñas y adolescentes. Según la última Encuesta de Salud (ESCA 2024), entre las familias con menos recursos la prevalencia de la obesidad infantil alcanza el 15%, mientras que en las más favorecidas se sitúa en un 5% -en zonas vulnerables, el riesgo puede llegar a ser hasta ocho veces superior-. «Hemos mejorado mucho la adherencia. Antes muchos pacientes no regresaban tras las primeras visitas. Se sentían culpables y desanimados. El acompañamiento psicológico y el hecho de no culpabilizar son claves para que se sientan mejor, acompañados, y continúen el tratamiento», explica el jefe de la Unidad de Tratamiento de la Obesidad Infantil. La unidad, acreditada como centro de referencia europeo por la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), comenzó con un equipo formado por un pediatra endocrinólogo, una psicóloga y una nutricionista -que realizan la primera visita de manera conjunta- y este año se ha incorporado una nueva endocrinóloga, una enfermera de práctica avanzada y el equipo de Medicina Física y Rehabilitación. «El programa presencial lo realizamos en grupos con sesiones semanales durante tres meses, donde trabajamos la fuerza y ejercicios cardiovasculares», explica la fisioterapeuta Berta Canut, que defiende que el objetivo no es solo perder grasa, sino ganar fuerza, mejorar la composición corporal y crear el hábito de moverse. El 35% de los pacientes presenta una adherencia muy baja a la dieta mediterránea al llegar a la unidad y, tras la intervención, ningún paciente permanece en esa franja, aunque la pérdida de peso rara vez supera el 10%: «En muchos pacientes se consigue frenar la progresión, un logro en una enfermedad con metabolismo alterado y gran tendencia a cronificarse», explican los especialistas del Vall d'Hebron.