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Verónica Zelwianski, la ‘autimami’ argentina que divulga y ‘milita’ desde la sonrisa: "Es terapéutico, a mí el humor me salva"

2026-02-21 - 08:13

No hay más que ver un vídeo de Verónica Zelwianski para darse cuenta de que, por más kilómetros que nos separen, la maternidad de un niño con autismo -u otro tipo de discapacidad- no es muy distinta sea cual sea el país en el que vivamos. El golpe y la sensación de soledad y pérdida al recibir el diagnóstico, la falta de recursos públicos, el agotamiento que provoca la burocracia, la falta de comprensión de otras familias en la escuela o en el parque... Pero como las penas con risas son menos, esta argentina ha decidido tomárselo con humor y aprovechar sus dotes interpretativas para crear Mundo Diverso, un perfil en redes sociales en el que divulgar y concienciar sobre el autismo, pero no desde la queja, sino desde la sonrisa, “a mí me encanta el humor, así que, ya que nos ha tocado esta maternidad distinta, por lo menos vamos a nos reímos, ¿no? Creo que es terapéutico, a mí al menos me salva. Decidí ponerle humor a los rechazos y a las dificultades que tenemos. Mandamos el mensaje, pero de otra manera”, nos cuenta por teléfono, desde más de 10.000 kilómetros de distancia. Pero Mundo Diverso no es solo un perfil para ayudar y divulgar, también el nuevo modo de vida de la que hasta hace poco era actriz y directora de casting. Se trata de una tienda en la que podemos encontrar multitud de objetos destinados a niños con autismo, sobre todo para aquellos con un perfil más sensorial, como es el de su hijo Simón, de ocho años, “mi hijo tiene muchos desórdenes sensoriales y todos los apoyos que recibimos me inspiraron a crear algo desde ese lado, cosas que antes de tener un hijo autista no sabía ni que existían. Siempre tuve ganas de armar algo así y, a raíz de mi separación, el año pasado, como yo trabajaba para mi marido, empecé con el proyecto”. La separación fue, precisamente, algo que le preocupaba mucho, pero que finalmente salió bien, “teníamos mucho miedo por la separación todos, el cole, los terapeutas... pensábamos que se avecinada una crisis, pero ahora está incluso mejor, nos ha sorprendido para bien”, dice orgullosa. Un diagnóstico inesperado El diagnóstico de Simón llegó cuando tenía tres años. Justo en plena pandemia, y tras dos años con un desarrollo bastante ‘neurotípico’ empezó a dar pasos para atrás, algo que su madre define como que “se apagó de repente”. Lo achacaron al encierro por la covid, que en Argentina fue especialmente largo, pero al año siguiente el neurólogo pronunció una palabra que no habían escuchado en la vida, “me dijeron que era TEA, y el neurólogo no ayudó mucho a que lo entendiera, pues me dijo que iba a ser un tipo muy inteligente con uno o dos amigos, que lo de los médicos da para otro tema... Yo, antes de tener a Simón no tenía ni idea de lo que era el autismo, no conocía a nadie, y lo poco que sabía de autismo me imaginaba a un nene golpeándose la cabeza, así de ignorante era”, recuerda. Recibió el diagnóstico embarazada de su hija, que ahora tiene cuatros años y es neurotípica, y empezó a lidiar con el autismo como pudo, “yo sentía que no tenía información. Contacté con madres con hijos autistas y estuve mucho tiempo buscando, perdí mucho tiempo... hasta dos años después no empezó con un terapeuta ocupacional, que es lo que más le ayuda, ni probé la dieta libre de gluten y sin leche, que a él le funcionó porque hasta entonces vivía con dolor de panza y diarrea”, dice indignada. Antes de tener a Simón no tenía ni idea de lo que era el autismo. Me imaginaba a un nene golpeándose la cabeza, así de ignorante era Su día día, al otro lado del charco, seguro que recuerda al de muchas madres españolas. Buscar una escuela adecuada para su hijo, que también le costó, por las tardes a las terapias y más a menudo de lo que le gustaría lidiar con la administración y la burocracia, “él va a una escuela de inclusión que tiene un departamento de integración y un programa más adecuado a su aprendizaje, y estamos muy contentos, pero, por lo demás, ahora hay una emergencia en discapacidad Argentina muy grande. Hubo recortes y lo que llamamos el ‘nomenclador’, que es la plata que da el gobierno para las terapias, se congeló. Con la inflación que aún tenemos en Argentina, está siendo un desastre. Muchas escuelas especiales tuvieron que cerrar, mucha gente se quedó sin terapias, sin transporte... Yo dentro de todo soy una privilegiada, pues soy clase media y mi hijo puede ir a una escuela privada, pero, aun así, me está afectando mucho, y Simón tiene una carga importante de terapias”. Como ocurre en España, a la sobrecarga que supone tener un hijo con discapacidad, hay que sumar las peleas con las administraciones, “no sólo tenemos con lidiar con la cotidianidad de tener un hijo con discapacidad, sino que tenemos una carga mental y de tiempo tremenda, con trámites, burocracia... yo tengo ahora mismo dos amparos judiciales para que me paguen la maestra integradora de la escuela, para que me paguen el acompañante terapéutico...”, se queja. De 'madre diversa' a 'madre diversa' En Mundo Diverso, aunque con un toque de humor, pone este tipo de cosas sobre la mesa, y lo hace sobre todo para concienciar, algo en lo que cree que se están dando pasitos, “cada vez la gente se para más a preguntar, quiere saber cómo hablar de autismo con sus hijos, y sí creo que hay más sensibilidad, pero me siguen haciendo unas preguntas y comentarios, sobre todo el TikTok, que demuestran que todavía falta mucho por hacer”. Y es que, por un lado, se alegra de que haya mucha gente en redes hablando de autismo en primera persona, pero, por otro lado, cree que solo se visibiliza una parte del autismo, “ahora mismo veo mucho influencer con autismo, perfiles mucho más funcionales que mi hijo. Me parece bien que lo hagan, pero son perfiles que, aunque lógicamente tienen sus problemas, hablan como vos y yo, son muy funcionales... y está muy bien que ellos puedan hablar y representarse, pero mi hijo no puede, y creo que eso puede estar dando una idea equivocada de lo que es el autismo, un autismo en el que yo no me siento representada”. Verónica, como ella lo llama, ‘milita’ el autismo que ella vive, porque “mi hijo nunca va a ser influencer, su condición no se lo permite. Mi miedo es que la gente piense que el autismo es eso, y no es eso”, insiste. Sus Reels hablan de lo que le pasa a ella y a las miles -o millones- de madres que viven situaciones como la suya, “pretendo que sean un espejo para ellas”, reconoce. Un espejo de mamis, que es el próximo paso que le gustaría dar, “yo tengo mi grupo de ‘autimamis’, un grupo de ocho madres que nos juntamos virtualmente los jueves por la mañana para charlar sobre nuestra maternidad, que nada tiene que ver con la de las mamás del cole, y es algo que me gustaría hacer algo así en Mundo Diverso, un grupo de madres en las que compartamos ideas, experiencias, nos apoyemos...” Y, por supuesto, quiere ver crecer Mundo Diverso, un proyecto que quiere expandir más allá de Argentina, “además de vender, estoy pensando cosas para escuelas, me asocié con la terapeuta ocupacional de Simón para armar cosas juntas en las escuelas. Ella capacita a los maestros y yo pueda armar un espacio de la calma... así que ya tengo varios frentes abiertos: la difusión, la divulgación, el apoyo y el trabajo”. Un trabajo tan duro como gratificante con el que además de servirle de terapia, quiere ayudar a los demás. No dejen de seguirla...

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