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Victoria de un Barça frágil

2026-03-22 - 15:20

Tarde soleada, plenamente primaveral en Barcelona, jugar a la hora del almuerzo es una excentricidad que antes se reservaba a los equipos menores pero ahora, cualquier cosa. Comer tampoco es tan importante, pero imagínate que hubiéramos estado esquiando. No son maneras para un club que abarca un espectro social tan amplio. El Barça empezó distraído , sin activar la presión y el Rayo casi marca pero el equipo está falto de presupuesto para fichar a delanteros que sepan meter los más elementales remates y además el Barcelona tiene a Joan García de portero, que para todo y hace que los atacantes rivales parezcan incluso peores de lo que son. Perdri dirigía el ataque de su equipo con gran maestría. Detalles de altísima calidad, conducciones tensas, precisas. Bailarina Pedri, súper estético, acariciando el balón, se iba de todos, el fútbol se abría sobre sus pasos. Flick llevaba un jersey de punto azul y se le marcaban las tetas. Hay que evitar el punto, y más el que se arrapa, cuando no se tiene torso de futbolista. El Barça cocinaba bien los ataques pero los acababa mal. Raphinha volvía a no estar fino y en el 12 falló una ocasión clarísima. El mérito del brasileño de haber generado la jugada, en un notable ejercicio de presión; y el fallo en un remate que con otra nivel de inspiración habría marcado seguro. El Rayo exigía la mejor versión azulgrana pero no llegaba a crear oportunidades tan claras como la del primer minuto. Fermín no es Pedri, pero giraba muy bien sobre sus controles. Muy atento el canterano en la presión. Joan García se sentó para que el árbitro parara el partido y Raphinha se pudiera cambiar las botas. Argucia de ambos, con la colaboración involuntaria en la treta del doctor Pruna, que salió a ver al portero y enseguida se dio cuenta de que no tenía nada. Araujo en el 23, a la salida de un córner puso en el marcador lo que hacía rato que sucedía en el terreno de juego. Lamine vio la cartulina amarilla por pisar a un rival. El Rayo acusó el gol, le cuesta a este equipo reaccionar cuando pierde, y el Barça administraba al partido su medicina, con paciencia, sin precipitarse, estando seguro que la decantación de las cosas le acabaría por favorecer. El regreso de la grada de animación alimentaba la fiesta en el Camp Nou, que vibraba muy distinto del tanatorio que era cuando esta sección estuvo (mercidamente) castigada. Gran momento de forma de Cubarsí, seguro de vida para el Barça. Tras el descanso, Ferran entró por Lewandowski. La tarde en Barcelona era más hermosa que el partido, mucho más igualado que en el primer tiempo. El Barça estaba más cerca de marcar el segundo que el Rayo del empate, pero Raphinha no tenía la tarde. El peligro de un despiste local existía y el Barça es un equipo especialista en meterse en líos, aunque luego sepa resolverlos. Lamine parecía dormido pero de vez en cuando regresaba al mundo de los despiertos siempre con peligro. Ahora luce una cinta en el pelo, y da la sensación que se lo ha dejado crecer para poderla llevar y no al revés: la mezcla letal entre los bajos fondos y el mucho dinero ganado de repente es el paraíso de la horterada. Casadó sustituyó a Marc Bernaal, con problemas musculares. Fermín, con el buen partido que estaba haciendo, se enfadó mucho cuando Fly tiró al suelo las muñequeras. El Rayo llegaba, Joan García respondió con dos paradas de otra galaxia, sobre todo la segunda, y el equipo de Flick mostraba su una vez más fragilidad, que no hace promedio con su genio. El genio de este equipo cuando está inspirado es prácticamente imbatible, pero cuando pierde tensión, cualquiera puede hacerle daño. Los delanteros del Barça, cansados; los defensas del Rayo, incombustibles. Rashford entró por Lamine. El Rayo tuvo el empate pero el Pacha Espino no lo quiso.

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