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Villas marineras y castillos de juguete: la ruta de costa por Portugal más allá de Algarve

2026-02-07 - 12:05

La región del Algarve es el destino de playa más conocido y frecuentado de todo Portugal, y miles de personas viajan cada verano hasta el suroeste de la Península Ibérica desde todas las partes de Europa (incluida España) para disfrutar de días soleados y playas increíbles en el sur del país luso. Eso sí, hay alternativas igual de apasionantes que están mucho menos masificadas y que también son ideales para pasar unas vacaciones estivales de ensueño, y una de ellas está a solo un paso de Lisboa. El litoral lisboeta no tiene nada que envidiar a las playas del Algarve, y es que a tan solo unos kilómetros de la capital portuguesa se extienden increíbles arenales y se esconde preciosas villas de esencia marinera, así como innumerables secretos que hacen de esta zona de Portugal un destino idóneo para los amantes del sol y de las eternas jornadas de verano; además, su cercanía con España lo hace todavía más atractivo. La costa al lado de Lisboa: un secreto muy bien escondido A tan solo unos pocos kilómetros de Lisboa se encuentra el Parque Natural de Sintra-Cascaes, una extraordinaria zona de la costa lusa donde se encuentran tesoros tan impresionantes como el pueblecito de Azenhas do Mar, que cuenta con una de las piscinas naturales más espléndidas del país, así como escarpados acantilados y preciosas playas escondidas bañadas por las frías aguas atlánticas, como la de Guincho o la de Adraga. Además, justo en la desembocadura del Tajo en el oceáno se ubica la bonita localidad de Cascais, una antigua villa pesquera que se ha convertido en uno de los destinos preferidos por los más acaudalados gracias a su combinación de tranquilidad y estampas paradisíacas. Por ello, es un lugar perfecto para comenzar la ruta por la extraordinaria costa de Lisboa, que continúa al otro lado del río Tajo. Tras cruzar el Tajo: la Costa de Caparica Cruzando el puente 25 de abril, en la otra orilla de la desembocadura del Tajo, también se pueden hallar fantásticos enclaves costeros que parecen sacados de un cuento de hadas, como es el caso de Costa de Caparica, una localidad de origen marinero en la que también puso el foco la nobleza y en cuyas playas se pueden practicar varios deportes acuáticos. Además, para recorrer todos sus arenales, se puede subir a bordo del Transpraia, un fantástico tren que recorre más de nueve kilómetros a orillas del Atlántico y que hace parada en cada playa, lo que hace todavía más sencillo disfrutar al máximo de uno de los enclaves costeros más infravalorados de toda Europa y que merece la pena conocer si se quiere visitar Lisboa y el Palacio de Sintra.

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