Volvemos a la Luna
2026-03-26 - 05:40
Para un niño de la década de los 60, la carrera espacial fue una suerte de prolongación de las lecturas de Julio Verne. Así la viví, sobre todo a partir de 1965 y con la culminación de la llegada del ser humano a la Luna en julio de 1969. Los proyectos Mercuri, Gemini y Apolo, impulsados por Kennedy en una carrera frente a la URSS, llevaron a los EEUU a alcanzar el grado máximo de la exploración espacial. Muchos cientos de miles de millones de dólares invertidos, con secuelas muy importantes en avances científicos que llegan hasta nuestros días en forma de los avances tecnológicos más cotidianos que ahora utilizamos masivamente. Pero el interés por la Luna en particular, y por el espacio en general, decayó a principios de los 70 y nunca volvió a ser lo mismo a pesar de transbordadores y estaciones espaciales. Ahora parece que la NASA se ha empeñado en volver a nuestro satélite, con la misión Artemis, cuyo primer intento de lanzamiento está previsto para el 1 de abril. Veremos en qué queda, porque la intención es establecer una base permanente con seres humanos viviendo en la Luna. Se dirá, se dice, que es un despropósito, en medio de guerras y hambrunas. Puede. Pero se debe decir que sin aquella aventura de mediados del siglo pasado no tendríamos el nivel de la tecnología actual. Aquello también se dio en un contexto de guerra y de hambrunas, Vietnam, Asia y África, por citar los más grandes conflictos y carestías. Todo depende de cómo se administre el conocimiento y cómo se universalice su beneficio. En el espacio somos más humanidad, o algo más humanidad, y menos naciones y países en conflicto. En cualquier caso, como niño recuperado, atenderé con ilusión los avatares del Artemis y sus gestas. Nada más placentero en nuestros días.