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Vox achaca a las políticas migratorias la crisis de la vivienda y reclama en Bruselas defender la "soberanía inmobiliaria"

2026-03-04 - 05:23

Vox traza una línea directa entre los problemas de acceso a la vivienda y las políticas migratorias. A la hora de explicar la actual crisis habitacional, el partido de Santiago Abascal reconoce que la escasez de oferta ha contribuido a disparar los precios, pero en el fondo del asunto señala a una demanda "artificialmente" elevada de vivienda, alimentada por lo que consideran una llegada "masiva" de inmigrantes. Este planteamiento lo expuso este martes el portavoz nacional de vivienda de Vox, Carlos Hernández Quero, en un acto sobre la crisis habitacional organizado por el partido en Bruselas, justo una semana antes de que el pleno del Parlamento Europeo vote su primer informe sobre esta materia. "El binomio inmigración y vivienda es el elefante en la habitación", aseguró Hernández Quero, en una jornada en la que también participaron Jorge Buxadé, el representante del Gobierno húngaro Miklós Panyi y el eurodiputado italiano Paolo Borchia, de la Lega. El portavoz nacional de vivienda de Vox reconoció que existe un problema de escasez de oferta en el mercado de la vivienda —según el Banco de España, el déficit es de 700.000—, pero instó a mirar la ecuación también desde el otro lado. "Si todo el marco se centra en la oferta, todas las soluciones se centran en la oferta. Unos hablan de cómo construir más y otros de cómo hacer para que la vivienda que se ha ido a usos no residenciales pueda volver al alquiler de largo plazo. Pero esto es mirar al problema tapándose un ojo", afirmó, llamando a analizar el impacto de la inmigración. "Hay un problema de falta de oferta, porque los políticos así lo han decidido durante años, y hay un problema de exceso de demanda, porque así lo han decidido también. Negarse a hablar de lo segundo es negarse a hablar del problema de la vivienda", insistió, señalando directamente a las políticas migratorias. "Son décadas de malas políticas lo que nos ha llevado hasta aquí", añadió, apelando a una "soberanía inmobiliaria" y a volver a una "sociedad de propietarios". Propuso, por ejemplo, poner coto a la compra de inmuebles por parte de extranjeros para que España no se convierta en el "patio trasero de los ricos de todo el mundo" o asegurar que las viviendas protegidas se adjudiquen a personas españolas. "Ahora mismo el tipo de inmigración que España necesita es la que se vaya", aseveró, denunciando la "saturación" de servicios públicos. En esa línea, el eurodiputado Jorge Buxadé, lamentó que el Tribunal Constitucional haya respaldado recientemente la redacción de la ley estatal de vivienda, que establece que "todos los ciudadanos tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada". Los de Abascal creen que, al hacerlo extensivo también a los ciudadanos extranjeros, la norma se extralimita con respecto a la literalidad del artículo 47 de la Constitución, que reconoce ese mismo derecho a "todos los españoles". "El problema de la vivienda ha sido creado por los políticos y es una cuestión meramente nacional", agregó el jefe de la delegación de Vox en el Parlamento Europeo, que adelantó que su formación no apoyará el informe sobre vivienda que la Eurocámara votará la semana que viene por discrepar del planteamiento —afeó que no incluya ninguna referencia a la inmigración— y por considerar que invade las competencias de los Estados miembro. "La vivienda no puede ni debe ser una materia en la que Bruselas meta sus sucias manos", zanjó Buxadé. Frente al modelo de vivienda promovido en España y en la mayor parte de la Unión Europea, Vox señala a las políticas emprendidas por sus homólogos europeos. Así, el eurodiputado Paolo Borchia, de la Lega de Matteo Salvini y jefe de la delegación italiana en Patriots, intervino en el acto organizado por los de Abascal para poner algunos ejemplos de iniciativas, como la exigencia de hasta 20 años de residencia en el país para acceder a una vivienda pública. Además, el italiano llamó la atención sobre el problema de la ocupación, que también vinculó con la existencia de "inmigrantes clandestinos". No obstante, el auténtico espejo en el que se mira Vox es la Hungría de Viktor Orbán, cuyo Secretario de Estado Parlamentario y Estratégico, Miklós Panyi, fue también invitado al acto para exponer las políticas de vivienda del Ejecutivo húngaro. Se trata de un modelo conservador en el que este ámbito se vincula directamente con las políticas de familia, a través fundamentalmente de subsidios orientados a la compra de una primera vivienda y centrados, por ejemplo, en jóvenes o matrimonios casados. Lo plantean como una vía para aumentar la fertilidad de la población nacional y reducir la presencia de extranjeros, promoviendo al mismo tiempo la familia tradicional. "Para los niños lo mejor es nacer en familias consolidadas, cuyos padres están casados", opinó Panyi, que aseguró que este planteamiento ha permitido el nacimiento de 220.000 niños y está contribuyendo a construir una "clase media fuerte" de propietarios "libres". "Vamos a tener que ganar y gobernar durante 20 años, porque siguiendo el modelo húngaro en 15 años empiezan a producirse estos efectos", ironizó Buxadé.

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