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XavierE, pintor con un resto visual del 0,3%: "Toda mi obra se puede tocar, aunque sea acrílico y óleo"

2026-02-13 - 06:05

XavierE es su nombre artístico como pintor, también como escultor. Nació hace 64 años como Javier Emilio Rodríguez-Garrido. Vive en Vigo y tiene un maravilloso acento gallego. Es el responsable de la exposición Una variante personal del color, el estilo y las formas, que acoge el Museo Tiflológico de la Once de Madrid hasta el 14 de marzo. El artista tiene una discapacidad visual grave. Hace unos treinta años tenía una miopía muy grave pero se apañaba más que bien. Trabajaba en una empresa de carburantes donde tuvo un accidente. Perdió un ojo y en el otro le quedó un 0,3% de visión. “Bastante malo, veo sombras, bultos, tengo una visión muy limitada”, explica XavierE. “Así que, si me vas a preguntar cómo pinto, te diré que pinto de memoria”. “Llevo pintando desde los 12 años”, recuerda. “Me llamaba la atención. A otros les gustaba jugar con coches, con peluches o con muñecos y yo me ponía siempre a dibujar. Siempre andaba con los lápices de colores que mi abuela materna me compraba. Nunca he dejado de pintar. Ha habido veces que he pintado más y otras menos, basado siempre en lo económico y lo social. Tengo tres hijos, tenía que trabajar y no siempre sacaba mucho tiempo para pintar. Ahora me voy a jubilar y voy a tener ese tiempo. Dos de mis hijos están ya fuera de casa y estoy más libre”. A lo largo de su vida ha pasado por la Escuela de Artes y Oficios de Vigo, se ha formado en cerámica y torno de barro, además de en vidrieras emplomadas. Actualmente está entre segundo y tercero de bellas artes en la Universidad de Vigo. “La universidad tiene un programa de minusvalía, pero siempre tienes que andar tú detrás de ellos. Es complicado, yo les digo a los profesores que no puedo leer la letra del ordenador y que tampoco veo el encerado, que si me pueden facilitar la información en papel porque luego en casa con una lupa... Pero no es fácil que lo hagan. Los apoyos en la universidad son muy limitados. Continuamente te están diciendo que tú no puedes. Por la vista, ¡pero también por los años! Hoy mismo un profesor ha dicho que un pintor es bueno entre los 20, 25 años y los 40 y 45. Y yo, pues estoy jodido”, dice riéndose “También hay mucha gente que no se cree lo que hago, lo que pinto, lo que esculpo. Les cuesta mucho entender que lo puedo hacer yo”. A pesar de las dificultades, está muy contento con sus estudios. “Se aprende mucho si se quiere. Yo estoy aprendiendo bastante, estoy aclarando cosas que me hacían falta también. Me sirve”, cuenta el artista. “Con mi minusvalía sé que lo tengo muy difícil, soy muy realista, pero no voy a dejar de hacer lo que me gusta. Yo hago cosas que me gustan a mí y si la gente lo disfruta, pues mejor”. La obra de XavierE es diversa: surrealismo, realismo, expresionismo... “Me inspiro en un pintor, lo estudio, trabajo el material y a partir de ahí hago lo que me gusta, a mi manera”, explica. Lleva tiempo trabajando con materiales reciclados. Al Museo Tiflológico ha llegado con obras hechas a partir de latas de refrescos o argollas. “Siempre he usado pero ahora más. Estamos rodeados de desperdicios. Hay material abundante al que le puedo sacar mucho jugo”, cuenta. “En el Museo Tiflológico está Bosques metálicos. El nombre viene de lo que intento también con los materiales reciclados: concienciar. Estamos escarallando (como decimos aquí) lo que nos rodea. Este entorno no vamos a tenerlo para toda la vida si no lo cuidamos, qué futuro vamos a dejar a los chavales”. Está encantado con su exposición en el Museo Tiflológico. “Es una oportunidad muy grande y estoy muy agradecido, se han portado de maravilla”, dice. “Toda mi obra se puede tocar, aunque sea acrílico y óleo tiene relieves, formas. Además de la pintura, aprovecho y utilizo todo lo que me rodea: palés, las telas son sábanas antiguas de mi madre, etc.”. “La pintura es mi forma de expresarme, de hacer cosas que me gustan y de darle una salida a lo que tengo dentro”, explica. “Mi pintura sirve para demostrar que una persona en mis condiciones puede hacer cosas como los demás. Es trabajo, no es un angelito que viene de inspiración, pero se puede hacer. Mi pintura también busca concienciar de que aunque tengas un problema visual grave, te puedes poner las pilas y hacer algo, no estas inútil para todo. Ya no me preocupa lo que me digan. No saldría a la calle si tuviera que preocuparme de cada cosa negativa que me dicen. La gente tiene que hacer lo que le gusta: deporte, literatura, pintar. Tiene que ser constante, marcarse un ritmo. A mí esto del victimismo... Hay que tratar de sobreponerse a las cosas, a lo que sea, y no tanto echar la culpa a los demás. Hay que tratar de hacer lo posible, aunque sea difícil. Si no, yo no habría hecho nada”, termina.

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