Xiaomi 17 Ultra: un móvil con especificaciones para sobrevivir a MWC y una cámara pensada para disfrutar
2026-03-06 - 18:43
Mobile World Congress es ese momento del año al que como periodista sabes que tienes que ir preparada física, mental... y tecnológicamente. Llevar un buen equipo en el bolsillo es fundamental para sobrevivir a las largas jornadas de la Fira de Barcelona: grabaciones, fotos, consultas a la IA, tirar de GPS para ir a los hoteles donde se celebran las keynotes extra, compartir datos móviles... que tu smartphone esté a la altura es la clave para esta feria. Yo este 2026 lo he superado con el nuevo Xiaomi 17 Ultra. Hacía bastante tiempo que no pasaba por mis manos el tope de gama de la firma china y el resultado me ha impresionado. Por otro lado, algo casi exigible a un teléfono que parte de los 1.499,99 euros. Aunque lo esencial de este móvil es su desempeño fotográfico, hay otros aspectos que convencen bastante. A riesgo de romper con el habitual ritmo de estos análisis voy a empezar hablando de la batería, porque ha sido uno de los puntos más importantes durante la prueba en plena vorágine de MWC. Como decía más arriba es un evento de jornadas interminables y mucho uso exigente del teléfono, como grabación y edición de vídeo o momentos de multitarea. El Xiaomi 17 Ultra ha estado más que a la altura y todos los días cerraba la Fira con alrededor de un 40 % de carga restante. Esto es posible gracias a los 6.000 mAh de batería silicio-carbono (casi 600 más que la generación anterior) que ofrece el dispositivo en su configuración en España (la versión china viene con mayor capacidad, 6800 mAh). Estas baterías combinan grafito con silicio, un material capaz de almacenar mucha más energía en el mismo espacio. Tal vez te preguntes por qué si el silicio puede almacenar más energía los fabricantes no usan solo este material para las baterías. El problema es que el silicio se expande al cargarse, por lo que se mezcla con carbono para mantener la estructura estable y permitir baterías más grandes sin aumentar el grosor del móvil. Pero volvamos al Xiaomi 17 Ultra. Que, ya que menciono el grosor, también cambia su aspecto con respecto al 15 Ultra. Aunque tiene mayor batería, el dispositivo adelgaza: pasa de 9,4 milímetros de grosor y 226 gramos a 8,29 milímetros y 218 gramos en esta. La sensación en la mano es ligereza total, aunque sin que llegue al punto de que parezca que se te va a escurrir (algo que sí he sentido con algunos ultrafinos o modelos cuyo principal reclamo es tener gramos de menos). Y además esta generación introduce los bordes planos de aleación de aluminio que dan mejor ergonomía y agarre, pese a sus más de 16 centímetros de altura. Los elementos centrales de la estética son ese ya habitual módulo de cámara masivo y, en esta generación, el color verde con brillos bastante flashy que le ayuda a terminar de captar miradas. Puede que incluso más de las que podía captar el acabado en cuero vegano del Xiaomi 15 Ultra. También la nueva trasera posiblemente tenga un mejor envejecer al ser fibra de vidrio de alta resistencia y con certificación IP68 contra polvo y agua. La durabilidad en la delantera también está gracias al nuevo Shield Glass 3.0 antiarañazos. Por último, este nuevo diseño tiene un tacto estupendo gracias al acabado mate que, además, también se comporta genial frente a las huellas. Incluso durante el uso intensivo de MWC, la trasera seguía viéndose limpia. Otra de las novedades en la construcción tiene que ver con el display: al introducir los bordes planos, Xiaomi se despide de la pantalla curva tradicional, algo que ha sido muy bien recibido por los usuarios. Pero no solo cambia su forma, sino que crece (6,9 pulgadas frente a las 6,73 del 15 Ultra) y mejora su tecnología. El HyperRGB OLED display de este smartphone es delicioso, con negros puros, brillo top en cualquier situación (alcanza los 3.500 nits), equilibro real y tasa de refresco adaptativa (1-120 Hz) adecuada. En exteriores —algo especialmente importante en una feria como MWC donde pasas del interior de pabellones a la calle constantemente— el panel se ve sin ningún problema incluso bajo sol directo. Destaca también el sensor de huella dactilar ultrasónico que responde al instante, algo fundamental cuando estás desbloqueando el móvil constantemente. Antes de pasar a la esperada fotografía, otro de los aspectos que ha sido más que relevante durante la prueba de fuego de este móvil en MWC ha sido el rendimiento. Y el procesador de Qualcomm ha cumplido. Xiaomi ha incluido el Snapdragon 8 Elite Gen 5 (actualmente “el SoC más rápido”, según su fabricante) en el flagship de este año y lo cierto es que no ha habido proceso ni tarea que se le resista. Durante la semana de feria el teléfono ha tenido que lidiar con todo tipo de situaciones: grabación de vídeo, fotografía, llamadas, grabaciones de audio, edición rápida de clips y fotos, navegación constante entre apps, uso intensivo de datos móviles... En ningún momento he notado ralentizaciones ni calentamientos incómodos. No cabe duda, con las especificaciones delante, que este es un móvil más que capaz. Tal vez mi única gran pega en cuanto a software es que en estos tiempos en los que la IA parece dominarlo todo, en el Xiaomi 17 Ultra no hay un protagonismo claro de esta tecnología. Posiblemente porque otros apartados, como el fotográfico, se llevan todos los focos. Fotografiar el mundo con un Xiaomi 17 Ultra Hablar de la cámara de este teléfono es complicado si no tienes unos conocimientos de fotografía mínimos, pero voy a intentar explicar la experiencia de manera que se entienda lo realmente impresionante y novedoso que es el sistema de cámara del Xiaomi 17 Ultra. Una de las cosas que llama la atención de este móvil es que hace ruido. No es el típico zumbido de un procesador trabajando, sino que suena como si hubiera piezas sueltas, como una maraca. El sonido viene del sistema de cámaras, pero no significa que algo ande roto ahí dentro. El módulo fotográfico del Xiaomi 17 Ultra tiene piezas físicas que se mueven, lo cual es uno de sus principales reclamos: a diferencia de sistemas más simples de otros smartphones, donde todo es fijo, el Xiaomi 17 Ultra incorpora lentes y sensores capaces de desplazarse ligeramente para estabilizar la imagen y ajustar el zoom óptico real. Cuando el teléfono está apagado o no estás usando la cámara, estos elementos quedan libres y pueden moverse un poco al agitarlo, produciendo ese pequeño traqueteo. Es algo parecido a lo que ocurre si sacudes una cámara profesional: escucharás movimiento porque el sistema de estabilización no está bloqueado. Como digo, ese movimiento forma parte de dos tecnologías clave. Por un lado, la estabilización óptica, que compensa el pulso de tu mano moviendo físicamente la lente para evitar fotos borrosas. Por otro, el propio sistema de zoom mecánico del teleobjetivo, que necesita componentes móviles para acercar la imagen sin perder calidad. Cuando utilizas la cámara en el móvil, esos elementos se activan y quedan estabilizados electrónicamente, por lo que el ruido desaparece. Así que sí: si suena al moverlo, todo funciona exactamente como debe. En realidad, estás oyendo una de las razones por las que este móvil puede comportarse más como una cámara que como un smartphone convencional. Otra cosa que probablemente notes al empezar a usar la cámara es que el móvil cambia de cámara sin que te des cuenta. Tú solo haces zoom con los dedos o encuadras la escena... y el teléfono decide automáticamente cuál es la mejor lente para esa foto. Esto ocurre porque, como ya hemos visto, no hay una única cámara trabajando, sino varias especializadas. Lo interesante es que el cambio entre ellas está diseñado para que no tengas que pensar en fotografía. Si estás haciendo una foto normal, usa el sensor principal. Si empiezas a acercarte, activa el teleobjetivo. Si abres mucho el encuadre, pasa al gran angular. Todo sucede en segundo plano. Y aquí pasa algo curioso: en algunos momentos el móvil incluso combina información de varias cámaras para mantener detalle, color y nitidez cuando estás justo entre niveles de zoom. También notarás algo especialmente llamativo cuando haces fotos por la noche. No necesitas quedarte quieto varios segundos ni esperar a que aparezca el clásico ‘modo noche’. Simplemente disparas. El teléfono toma varias fotos casi al mismo tiempo —algunas más claras, otras más oscuras— y las fusiona automáticamente para equilibrar luces y sombras. Por eso puedes fotografiar una calle iluminada o un restaurante con poca luz y seguir viendo detalles tanto en las zonas brillantes como en las oscuras. Aquí también entra en juego el sensor principal de una pulgada del Xiaomi 17 Ultra, mucho más grande que el de la mayoría de smartphones y capaz de capturar más luz. Este sensor además incorpora tecnología LOFIC HDR, diseñada para manejar mejor las escenas con grandes contrastes entre luces y sombras. Otro detalle interesante aparece cuando haces retratos. El desenfoque del fondo no depende solo de software. Parte del efecto viene del propio tamaño del sensor y de las lentes Leica. El sistema óptico Leica que utiliza este modelo ayuda además a mantener contornos más limpios y colores más naturales en las fotos. En términos simples: el sujeto queda enfocado y el fondo se suaviza de forma más natural, menos artificial que en muchos móviles donde el recorte parece pegado con tijeras digitales. Es uno de esos efectos que no siempre sabes explicar, pero sí notas: las fotos parecen más de cámara que de smartphone. El zoom que cambia cómo haces fotos Y luego está el zoom, que cambia bastante la forma de hacer fotos. Empiezas a usarlo pensando en algo puntual —un cartel lejano, un edificio, alguien en un escenario— y acabas descubriendo que te permite fotografiar detalles que normalmente ni intentarías capturar con el móvil. En parte esto se debe al teleobjetivo de 200 megapíxeles que incorpora el Xiaomi 17 Ultra, diseñado para mantener mucho detalle incluso cuando acercas mucho la escena. Este sistema además utiliza un zoom óptico mecánico que mueve físicamente las lentes entre distancias focales equivalentes de 75 y 100 mm, algo poco habitual en smartphones y que permite transiciones de zoom más naturales. Eso modifica incluso cómo miras alrededor. Empiezas a buscar encuadres más lejanos porque sabes que el teléfono puede llegar hasta ellos sin destruir la imagen. Quizá lo más interesante de todo es que el Xiaomi 17 Ultra intenta quitarte decisiones técnicas de encima sin quitarte control. Puedes apuntar y disparar como siempre, pero si quieres entrar en ajustes más avanzados, el móvil responde como una cámara real gracias a los controles manuales. Es, en cierto modo, un móvil que funciona bien sin saber nada de fotografía, pero que también recompensa cuando empiezas a interesarte un poco más. Y esa es probablemente la mayor diferencia: no solo ‘hace’ buenas fotos, invita a capturar más. Resumen Después de varias semanas probando el Xiaomi 17 Ultra —incluida una semana especialmente intensa durante Mobile World Congress— la sensación general es clara: es un móvil de los que da gusto llevar en el bolsillo. Es ligero y compacto para las especificaciones que ofrece. La pantalla es excelente, el rendimiento impecable y la batería aguanta jornadas exigentes sin problema. Pero donde realmente destaca es en la fotografía. Más allá de sensores enormes, zoom mecánico o tecnologías como LOFIC, lo que define la cámara del Xiaomi 17 Ultra es la sensación de estar utilizando algo más cercano a una cámara que a un móvil. No solo por la calidad de las fotos, sino por cómo responde cuando disparas: la rapidez, la consistencia en diferentes condiciones de luz y ese color ligeramente más natural que Leica lleva tiempo intentando trasladar al smartphone. Es una cámara que no te obliga a saber de fotografía para obtener buenos resultados, pero que deja claro que hay mucha ingeniería detrás cuando empiezas a explorar todo lo que puede hacer. En un mercado donde cada año es más difícil diferenciar un smartphone premium de otro, esa sensación no es poca cosa.