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Yaiza, ganadora del Premio Inclucina: "Las personas con discapacidad también podemos estudiar y trabajar en lo que nos gusta"

2026-02-01 - 08:56

Yaiza Zurano tiene casi 22 años, terminó el año pasado un grado medio de FP de cocina y en la actualidad está haciendo el primer curso de FP de pastelería. La cocina es, desde hace años, su pasión, por eso era la candidata ideal para representar a su instituto, el Centro de Formación Profesional Altaviana, en los Premios Inclucina, la primera iniciativa nacional -organizada por el Club Inclucina- que reconoce el talento de estudiantes de cocina con discapacidad intelectual en escuelas de hostelería o centros de FP. Se presentaron siete concursantes de varias partes de España, pero fue ella, junto con su profesora Karen Pérez, la que se llevó el primer premio, un fruto más que merecido a años de trabajo y dedicación, “la cocina me ha gustado siempre, desde que veía a mis padres cocinar de pequeña y les pedía ayudar, hacía de pinche. Tengo muchos recuerdos y fotos cocinando, con mis hermanas, con mi abuela...”, nos cuenta desde Valencia, ciudad en la que vive. Unos años más tarde, después de terminar la ESO decidió estudiar cocina, "el año pasado terminé un grado medio, me gradué y, como vi que me gustaba, no quería dejarlo a medias y este año he empezado el grado de pastelería”, dice orgullosa. Como orgullosos están en su instituto de poder contar con una estudiante tan aplicada como ella, pues, aunque le ha costado un poco más, ha conseguido con creces su objetivo, que es tener el nivel suficiente para graduarse como cualquier otro alumno, “la formación que se ha sacado ella es la que se saca cualquier otro alumno sin discapacidad, solo que a ella ha habido que hacerle algunas adaptaciones. Se ha sacado el grado en cuatro años en lugar de dos porque hay cosas que se necesitan afianzar más, repetirlas... pero con mucho trabajo, dedicación y un poquito más de tiempo, se consigue, y Yaiza es la prueba. En nuestro centro, lo que hacemos es que, en función de cómo los veamos, les recomendamos que renuncien a la convocatoria de alguna asignatura, que se centren en otras, que lo alarguen algún año más y que tengan más tiempo para practicar, afianzar conocimientos y desarrollar las habilidades”, cuenta Karen, su profesora. Con esta filosofía, han conseguido que Yaiza no sea la única alumna con discapacidad del centro. De hecho, tiene dos compañeras con autismo en su clase, pero ella ha conseguido destacar, por eso la seleccionaron para participar en los Premios Inclucina, “preguntaron a las profesoras si teníamos algún perfil que pudiera encajar y pensamos en Yaiza, que ya tiene el grado de cocina, está también en pastelería, y tiene muchos conocimientos y soltura... Además, nos pareció un buen reto también para ella. Aunque estuvo un poco reticente al principio, porque estaba muy nerviosa, se decidió, y aquí estamos”, asegura Karen orgullosa. A partir de ese momento, se pusieron a ensayar, pues la receta -un panipuri hindú con sobrasada y yemas de huevo, creada por el chef Rubén Martín-, no parecía nada fácil, “practicamos mucho, ensayamos... y lo conseguimos, y como el concurso nos permitía darle un toque de nuestra tierra, que más de Valencia que las naranjas y la miel de azahar”, explican. Aunque ellas no pensaron que ganarían, sí terminaron con la sensación de que lo habían hecho bien. Esa misma tarde del 15 de diciembre, durante la X Gala Benéfica del Club Inclucina y ATADES, el nombre de Yaiza sonó como la ganadora de los I Premios Inclucina, “Yaiza no quiere decirlo porque le da mucha vergüenza, pero en el instituto la recibieron muy bien, lo celebramos... estamos muy orgullosos de ella. Para nosotros es muy importante y fue superemocionante. Es un ejemplo a seguir para cualquier alumno del centro, hay que darle la importancia que tiene”, dice Karen con orgullo. Pero más allá del premio, la experiencia fue de los más enriquecedora, tanto para ella como para el resto de participantes, “para mí fue muy chulo, viajé, dormí fuera de casa, tuve que exponer el plato ante personas que no conozco, conocí a otra gente, aprendí de otros chicos de otras comunidades...”, cuenta Yaiza. Y para Karen no lo fue menos, pues pudo compartir con otros profesores experiencias para llevarse a su aulas y poder adaptarse aun mejor a sus alumnos con discapacidad, algo que intentan hacer cada día mejor en su instituto, “cuando acaban la ESO, los centros no están obligados a hacer adaptaciones, ni de contenido ni metodológico, y en nuestro instituto sí lo hacemos y lo fomentamos. Queremos que los alumnos que necesitan más apoyo puedan contar con él, tengan las mismas oportunidades laborales, y puedan ser económicamente independientes, que es el objetivo, que puedan trabajar y se integren en la sociedad plenamente”. El caso de Yaiza es muy claro, una alumna que lo único que necesita es un poco de apoyo y un tiempo extra para vencer los obstáculos, “estoy convencida de que Yaiza va a tener muchas oportunidades de trabajar. Quizás no es un restaurante, donde el trabajo es más estresante, pero, con un poco más de apoyo, sí puede hacerlo en un catering, en la cocina de un hospital, en un colegio, una residencia... Por eso quiero animar a todos los centros de FP a que apoyen y trabajen más con alumnos con discapacidad. No requiere tanto esfuerzo y la recompensa es mucha”. De momento, Yaiza no tiene muy claro qué prefiere, si trabajar en una cocina o en algo relacionado con la pastelería, que es lo que está estudiando ahora, pero sí tiene claro que su futuro va a estar ligado a la cocina de un modo u otro, sobre todo desde que hizo su primer plato sola, una lasaña que le salió buenísima y que sigue haciendo hoy día. Aunque, como buena valenciana, el arroz es su plato estrella, “me gusta practicar en casa. Les pido a mis padres que me compren los ingredientes y yo lo hago. El domingo pasado hice arroz a banda, de pescado, y me salió muy bien, y es que, practicando y con esfuerzo, las personas con discapacidad también podemos estudiar y trabajar en lo que nos gusta”.

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