«Yo presencié la autopsia de Epstein. No es consistente con un suicidio»
2026-03-06 - 09:43
Mi opinión es que su muerte probablemente fue causada por estrangulamiento en lugar de por ahorcamiento –dice el doctor Michael Baden–. Y, dada toda la información disponible ahora, se justifica aún más una nueva investigación sobre la causa y la forma en que murió Jeffrey Epstein». La opinión de Baden no es una opinión cualquiera. Este forense de 91 años estuvo presente el 11 de agosto de 2019 en la autopsia del cadáver del pederasta, a instancias del hermano y heredero del magnate, Mark Epstein. Aunque no fue quien la llevó a cabo, Baden nos explica que «el médico forense que realizó la autopsia acordó conmigo que el informe patológico no era concluyente y se necesitaba más información para determinar la causa y la forma de la muerte». Sin embargo, la Oficina Forense de Nueva York, encargada de redactar el informe final, con la doctora Barbara Sampson al frente –que no presenció la autopsia–, concluyó que el magnate se quitó la vida en su celda mientras esperaba ser juzgado por tráfico sexual de menores. Baden discrepa y lo hace desde su experiencia de medio siglo realizando autopsias... y no cualquier autopsia: en 1977, ya lideró el equipo forense del Congreso de Estados Unidos que revisó la verdad oficial sobre los asesinatos de John Fitzgerald Kennedy y Martin Luther King. Desde entonces ha realizado unas 20.000 autopsias, que incluyen casos tan mediáticos como el de O. J. Simpson por el asesinato de su mujer y un amigo de esta, y el de George Floyd, que murió asfixiado mientras era inmovilizado por agentes de Policía en 2020. La versión de este experimentado patólogo viene avalada por los nuevos documentos del caso Epstein que se hicieron públicos en diciembre; entre ellos, el informe de la autopsia, en el que se ve claramente que la causa de su muerte está marcada como «pendiente». Sin embargo, cinco días después, la médica forense jefe de Nueva York determinó que la muerte se produjo por ahorcamiento y que la causa fue un suicidio. «El veredicto de la doctora Sampson –insiste Baden– se hizo público solo unos días después de la primera autopsia. En casos inusuales o muy sospechosos puede llevar semanas o meses determinar la causa de la muerte, pero no he visto ninguna evidencia de estudios adicionales o una mayor investigación sobre la causa de este fallecimiento». Así que él se ratifica: «Esa era mi opinión en 2019 y la sigo manteniendo: los hallazgos de la autopsia son mucho más consistentes con una lesión por aplastamiento causada por estrangulación homicida que con una lesión por ahorcamiento suicida». Y lo explica. El informe oficial de la autopsia enumera tres fracturas distintas en el cuello de Epstein: una en el hioides izquierdo, una segunda en el cartílago tiroides del lado derecho y la tercera en el cartílago tiroides del lado izquierdo. Baden afirma que nunca vio un ahorcamiento por suicidio con tres fracturas de cuello durante los 50 años que trabajó revisando informes de muertes de reclusos. «Incluso con una sola fractura debemos investigar la posibilidad de un homicidio. Dos definitivamente justifican una investigación exhaustiva», dice. Las inconsistencias encontradas en los tres millones de documentos del caso publicados el 30 de enero han alimentado aún más las dudas. Por ejemplo, un comunicado de la Fiscalía de Manhattan sobre la muerte de Epstein estaba fechado el 9 de agosto de 2019, un día antes de que lo encontraran muerto en su celda. El Departamento de Justicia alega que la fecha es una «errata tipográfica desafortunada». La errata sería la menor de las tropelías cometidas por los funcionarios implicados en el caso Epstein. El Departamento de Justicia ya admitió en 2023, en un largo informe, que la negligencia, la mala conducta, los fallos en el manejo de reclusos en riesgo de suicidio, los problemas de mantenimiento de las cámaras de seguridad y un «desprecio generalizado por procedimientos oficiales» contribuyeron a la muerte de Jeffrey Epstein. A pesar de todo ello, el inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, insistía en 2023: «Si bien determinamos que el personal del Correccional de Nueva York incurrió en una mala conducta significativa, no descubrimos evidencia que contradiga la conclusión del FBI de que no hubo criminalidad en relación con la muerte de Epstein». Y eso que las evidencias de las irregularidades son inauditas. Para empezar, los dos funcionarios penitenciarios asignados a vigilar cada 30 minutos a Epstein durante la noche del 9 al 10 de agosto, Michael Thomas y Tova Noel, no hicieron sus controles obligatorios y falsificaron los registros para ocultarlo. Lo dejaron en su celda solo durante toda la noche y no lo encontraron muerto hasta las 6:30 de la mañana del 10 de agosto. El protocolo de vigilancia cada 30 minutos se había activado porque Epstein, presuntamente, había intentado suicidarse dos semanas antes de su muerte. Pero, según la periodista Julie K. Brown, de The Miami Herald, que investiga al pederasta desde hace décadas, eso tampoco ocurrió así. Según ella, Epstein dijo a los funcionarios que lo atendieron en su primera declaración tras ese presunto intento de ahorcamiento que su compañero de celda, un expolicía acusado de cuatro asesinatos, había intentado matarlo. Luego, en el informe oficial de la prisión se califica el incidente como «intento de suicidio», pero en él Epstein tampoco admite que hubiese intentado quitarse la vida. Simplemente dice «no recordar» lo que había pasado. Brown se pregunta, para empezar, cómo pusieron de compañero de celda de Epstein a un expolicía, Nicholas Tartaglione, encarcelado por un cuádruple homicidio relacionado con el tráfico de drogas. En cualquier caso, después de ese supuesto primer intento de suicidio, Tartaglione fue trasladado y Epstein se quedó solo en su celda. Antes de eso, y en contra también de las normas de la prisión, a Epstein, el día antes de su muerte, se le permitió hacer una llamada no monitorizada a las 7 de la tarde. Epstein le dijo al personal de la cárcel que quería llamar a su madre, que había fallecido 15 años antes. Según la Fiscalía, en realidad llamó a su novia de 30 años, Karyna Shuliak, un personaje que cobra cada día más relevancia y sería su 'favorita' y quien habría sustituido a Ghislaine Maxwell como reclutadora de chicas. También en contra de los procedimientos de Prisiones, a Epstein se le permitía dormir en el suelo y disponía de mantas extra. Las fotos de su celda muestran montones de ropa naranja esparcida por el suelo. Lo que lleva a otro de los misterios forenses del caso. En la celda apareció un trozo de una de esas sábanas naranjas anudada como una soga. Esa tela le habría servido para, atada a la litera, dejarse caer de rodillas y ahorcarse. Pero, según el informe oficial, ya se determinó que esa tela no fue la utilizada en la muerte de Epstein. El doctor Baden lo ratifica: «No era una lesión suave como la generada por una sábana; las marcas (en el cuello de Epstein) habrían requerido un tipo diferente de material», explica. Y también alerta sobre el manejo poco ortodoxo de la escena del crimen: «Los guardias movieron el cuerpo, se negaron a decir cómo fue encontrado y lo trasladaron a la enfermería», lo que considera una medida «sumamente inusual». Ni siquiera pudo determinarse la hora exacta de la muerte de Epstein. Por si fuera poco, la noche de su fallecimiento las cámaras de seguridad o no funcionaron o fueron manipuladas. Cuando el Gobierno publicó en agosto de 2025 once horas de grabación de la única cámara de vigilancia operativa en la unidad donde el pederasta estaba recluido, la presentó como una prueba de que el millonario se quitó la vida, y que nadie entró o salió de su celda. Sin embargo, hay un salto en la marca de tiempo justo antes de la medianoche, de las 23:58:58 a las 00:00 horas, lo que provocó todo tipo de especulaciones. La versión oficial de las autoridades, en boca de la fiscal general, Pam Bondi, fue que dicho salto en la grabación se debe simplemente a un fallo técnico propio de un sistema de seguridad obsoleto que cada noche se reiniciaba, creando un lapso perdido de un minuto en las grabaciones. Ahí comenzó una investigación de varios medios y expertos que, gracias a los metadatos, dejaron en evidencia que lo que la Fiscalía dijo que eran «imágenes sin editar» correspondían en realidad a un vídeo creado en el mes de mayo de 2025; es decir, una edición del original. Además, expertos consultados por CBS descubrieron que algunas áreas claves, como la escalera de acceso a la celda de Epstein, quedaban como puntos ciegos que la cámara no grababa. En un momento del vídeo se ve a Epstein caminando hacia la escalera que lleva a su celda, pero no subiéndola, lo que significa que otras personas podrían haber accedido a esas escaleras sin ser grabadas. En otro momento se observa a una aparente «figura naranja» acercarse a esas escaleras. El informe oficial asegura que sería un agente penitenciario que portaba uniformes de recluso o ropa de cama. Según los expertos, es más probable que se tratara de alguien con un uniforme naranja de la prisión. El doctor Baden no especula sobre todas esas irregularidades, pero insiste en que con los datos forenses existentes –o, mejor dicho, con la falta de ellos– es imprescindible realizar más investigaciones sobre la muerte del pedófilo.